Martes 21 de Mayo del 2013

rutaciudadana

Arizona viola derechos humanos de hispanos inmigrantes


Jan Brewer, gobernadora Republicana del Estado de Arizona, promulgó en medio de un ambiente polarizado la nueva Ley SB-1070 que puede ser considerada como una de las legislaciones más estrictas, intransigentes y persecutorias contra la inmigración no documentada en la historia de Estados Unidos. Esta ley que entrará en vigor en julio próximo, considera ?la inmigración ilegal como un delito estatal y obliga a los policías a interrogar a cualquier persona sobre su situación migratoria, a partir de la simple sospecha de una estancia indebida en el país?. La Gobernadora justificó su decisión ante ?la falta de acciones decididas por parte del gobierno federal y el congreso mayoritariamente Demócrata para reforzar la seguridad fronteriza?. En ese sentido, dijo, ?Arizona no está dispuesto a seguir sacrificando la seguridad de sus ciudadanos por la codicia homicida de los cárteles y la delincuencia organizada. Tampoco puede permanecer indiferente mientras los secuestros y la violencia de los cárteles comprometen la calidad de vida en el territorio?. Por su parte, el principal impulsor de la norma en el congreso estatal, el senador Republicano Russell Pearce, expresó que la ley no tiene carácter discriminatorio pero ?vamos a quitar las esposas que maniatan a la policía y se las vamos a poner a los malos". Señaló también que el Presidente Obama tiene una gran deuda con los hispanos que le apoyaron de forma mayoritaria en las pasadas elecciones, ?porque no ha impulsado una reforma migratoria que busque soluciones a la situación de los 12 millones de inmigrantes ilegales que viven en el país?.
Según cifras oficiales del Estado de Arizona, esta entidad tiene actualmente unos 460 mil inmigrantes no documentados como consecuencia de la estructuración física del muro fronterizo que obliga a los migrantes a arriesgar su internación por esa complicada zona del desierto. Ello ha convertido a este territorio en el cruce más activo e intenso de la nación, por donde cada año atraviesan millones de extranjeros ?principalmente mexicanos- que se aventuran a entrar de manera no documentada al territorio estadounidense a pesar de las extremas condiciones físicas y climáticas del desierto y, sobre todo, del ambiente de violencia y persecución provocado por los rancheros de la región y la propia patrulla fronteriza. Sin embargo, la aprobación de la normativa en la legislatura estatal no busca una solución al problema desde sus múltiples dimensiones, sino que constituye una respuesta parcial ante el reclamo de un grupo de ciudadanos ultraconservadores asentados en las inmediaciones de la frontera con México por la muerte del influyente hacendado Rob Krentz luego de una confrontación con contrabandistas de droga encubiertos como inmigrantes no documentados. Este enfoque dicotómico quedó patente en el discurso de la Gobernadora Brewer al momento de promulgar la ley, cuando expresó que ?no es posible sacrificar nuestra seguridad por la avaricia asesina de los contrabandistas de drogas". Por ello, los adversarios dentro y fuera del congreso estatal han señalado que en un estado donde hay casi 2 millones de hispanos (30% de la población), entre ellos medio millón de no documentados, es muy difícil imaginar que los policías al aplicar la ley no se enfoquen en los latinos como principales referentes y los indocumentados como esencial grupo de persecución.

En contraposición a los señalamientos parciales del gobierno del Estado de Arizona, análisis de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México demuestran que desde 2004 dos mil 409 migrantes han fallecido al cruzar la frontera sur de Estados Unidos. Entre ellos mil 656 eran mexicanos y el resto permanecen en calidad de desconocidos, de los cuales un 50% perdió la vida en distintos puntos del estado de Arizona. De igual forma, desde el año 2000 se han documentado 104 casos de violaciones graves a los derechos humanos de los indocumentados por parte de los rancheros del estado, oficiales de la patrulla fronteriza y otros grupos antiinmigrantes que actúan en la zona. La tendencia se ha agravado en lo que va de este año, donde 42 de los 49 migrantes muertos se registraron en el Estado de Arizona. Entre los riesgos que los no documentados enfrentan, según la Cancillería, se destaca no sólo el peligroso cruce del desierto sino ?los constantes ataques de los rancheros que asesinan sin recato a los migrantes, la violencia desmedida de algunos oficiales de la patrulla fronteriza, la indefinición de los jueces estatales, la discriminación de los oficiales de condados, los constantes robos de polleros, las violaciones a mujeres y niños y las constantes muertes por parte de las bandas criminales?. Por tanto, patentiza, se percibe un escenario de riesgos aún mayor, ?incluso para quienes logren su propósito de cruzar el desierto y llegar a las ciudades importantes del Estado, ya que enfrentarán una ley que considera su calidad migratoria como delito, da derecho a los servicios de seguridad de exigir documentos probatorios de su estancia legal, permite su encarcelamiento hasta por seis meses, multas con 2 mil 500 dólares y su expulsión por violar las leyes del Estado?.
Del mismo modo, de acuerdo a estudios realizados por la Universidad Estatal de Arizona y la organización Arizona Latino Research Enterprise, el ambiente antiinmigrante y de intimidación racista son una cosa común en una entidad donde más del 88% de la población latina residente es de origen mexicano. De esta manera, en los últimos años se ha registrado un aumento alarmante en los crímenes y acciones de odio contra los hispanos, así como diversas iniciativas para impedir por parte de las autoridades locales el incremento en el flujo de indocumentados. Por tanto, los organismos destacan ?el gran reto que en materia de derechos civiles tiene la comunidad hispana en esta zona del territorio por la promulgación de una la ley que incide en la vida social de la entidad y protege sin recato los derechos de los rancheros y los grupos más conservadores de la sociedad local?. Asimismo, de acuerdo con el documento ?The State of Latino Arizona?, la comunidad hispana representa el 30% de la población de la entidad y entre 2000 y 2007 ha aumentado en más del 45%.  En ese contexto, la decisión legislativa tendrá amplias repercusiones para los hispanos al abrir las puertas a la criminalización y persecución de inmigrantes indocumentados en ese Estado. El riesgo de que la nueva legislación se convierta en una excusa para la práctica del racial profiling o favorezca las detenciones de ciudadanos a partir de su apariencia racial, es muy grande y conlleva una decisión de enormes consecuencias políticas y sociales.

IMPLICACIONES DE CARÁCTER ELECTORAL
De acuerdo a los principales analistas estadounidenses, la promulgación de la legislación se inscribe -por un lado- en un contexto electoral de carácter estatal donde la Gobernadora enfrenta a una dura elección primaria que podría desplazarla incluso de la reelección. Ella necesitaba urgentemente un detonador electoral para la elección primaria del 24 de agosto, ya que su principal adversario -el tesorero estatal Dean Martin- ha crecido rápidamente en las encuestas y la ha desafiado constantemente a comprometer con un  proyecto decididamente antiinmigrante. Por otra parte, los analistas expresan que Brewer busca sentar las bases de una nueva confrontación política de parte de los Republicanos radicales contra la administración Obama siete meses antes de las elecciones legislativas de medio mandato y justo en el momento en que el líder de la mayoría Demócrata en el Senado, Harry Reid, busca acelerar la discusión sobre la reforma migratoria con vistas a su posible voto antes de las elecciones intermedias de 2011. En ese sentido, expresan, la nueva ley pone en evidencia la acción del Congreso para aprobar la difícil pero imprescindible ley de inmigración ya que constituye un gran riesgo político para los congresistas y, sobre todo, acelera la discusión a siete meses de las elecciones legislativas. Ante esa situación, la Casa Blanca y los líderes Demócratas en el Senado evalúan los costos políticos de una aprobación precipitada, sobre todo el líder Demócrata en el Senado, Harry Reid, quien depende en buena medida de los hispanos de Nevada para su permanencia política. Por ello, ha prometido con grandes reservas la promulgación de una nueva ley de inmigración para este año.
Reid buscaba antes de la ley de Arizona asegurar la fuerza de la mayoría Demócrata en el congreso, a fin de contrarrestar las posturas radicales de algunos Republicanos que insisten en la promulgación de una ley sin concesiones que termine de una vez por todas con lo que llaman ?la delincuencia migratoria?. Sin embargo, contra los pronósticos de la Gobernadora de Arizona los Republicanos en el Congreso han tomado esta resolución estatal en forma muy mesurada y prudente, mientras los Demócratas se limitan a señalar su improcedencia legal. Esta fuerte división entre los congresistas de ambos partidos, ante la disyuntiva de impulsar leyes más estrictas e inhibidoras de la inmigración o buscar nuevos mecanismos para no desaprovechar el creciente poder electoral de las comunidades hispanas, mantiene el debate estancado mientras se gestan las condiciones propicias para su discusión. Es decir, aunque la ley de Arizona mete mucho ruido al proceso de negociación política su resolución no es tan sencilla como quisieran algunos Republicanos, sobre todo porque los Demócratas no están dispuestos a dejarse utilizar por una contienda electoral en uno de los estados más conservadores y religiosos de la zona sur del territorio. Sin embargo, si presagia airados ambientes de discusión y contrastantes argumentos para el Presidente Obama en su mesurado intento por sacar adelante una reforma migratoria que no solo concilie posturas sino que sobre todo se adapte a las futuras necesidades económicas y sociales del país.
Los analistas señalan también el delicado momento del veterano senador por Arizona y ex candidato presidencial Republicano, John Mc Cain, quien busca su supervivencia política en las elecciones primarias de agosto próximo. Para alcanzar a sus 73 años su sexta reelección en el Senado, debe superar en unas cerradas elecciones al ex congresista J. D. Hayworth quien se ha convertido en un peligroso adversario gracias a su rabiosa retórica antiinmigrante. A pesar de que Mc Cain es el político estadounidense que junto con Edward Kennedy (recientemente fallecido) más capital político empeñó en la propuesta de reforma migratoria de 2007, la acusación de Barack Obama durante la campaña presidencial de ser un ?político de dos caras acostumbrado a engañar a la comunidad latina para conseguir su voto?, parece perseguirlo y poner en riesgo su reelección. Así, mientras el equipo de campaña de McCain insiste en que las elecciones primarias no representan un gran peligro para el Senador, lo cierto es que la diferencia de apenas 5 puntos porcentuales en las encuestas ha provocado una verdadera metamorfosis para convertirlo en un ferviente antiinmigrante que no desentone con el clima político imperante en el Estado y pueda reencantar a los variados grupos de electores. Durante el proceso, este político que alguna vez fue el principal promotor de la causa inmigrante ha terminado por abrazar las posturas extremistas de sus compañeros de Partido, entre ellos la de la Gobernadora Jan Brewer y el senador Russell Pearce, al tiempo que la comunidad hispana confirma que las acusaciones de Obama tuvieron siempre una gran dosis de verdad. Con una postura pragmática propia del mejor político estadounidense, Mc Cain ha renunciado a sus posiciones de centro y ahora radicaliza su postura para mantenerse por un periodo más en su escaño senatorial.
En ese sentido, para un nutrido grupo de líderes políticos y religiosos vinculados a la lucha de los inmigrantes, el respaldo de McCain a la ley SB-1070 lo ha convertido en un aliado del sector más radical del Partido Republicano y confirmado su apuesta por una arriesgada estrategia de supervivencia política. Peor aún, en esa estrategia electoral de reivindicación conservadora, nuevamente ha recurrido al apoyo de la controversial Gobernadora de Alaska, Sarah Palin, y el movimiento del Tea Party (donde se han congregado algunos de los más importantes activistas del movimiento antiinmigrante de los Minuteman), Pero si bien estos aliados y el discurso antiinmigrante pueden resultar atractivos entre las filas Republicanas durante las elecciones primarias, para Rank Sharry, director ejecutivo de America?s Voice, ?en el largo plazo pueden convertirse en una estrategia de perdedores?. En efecto, las elecciones que enfrentarán a McCain y Hayworth serán una prueba para conocer si los Republicanos han aprendido o no del pasado, dada la larga lista de candidatos Republicanos del sector más radical y arbitrario del partido que han perdido en las urnas al querer convertir a la comunidad inmigrante en blanco de sus frustraciones y prejuicios racistas. Por ello, la arriesgada apuesta de McCain ha conseguido solo fortalecer a aquellos que desde las filas del Partido Republicano apuestan por su inminente derrota. Ya que, como sentencia Gerson. ?muchos en Arizona y Washington estarán dispuestos a pagar una buena cantidad de dinero para provocarle una humillante derrota que podría ser buena para su alma, pero muy mala para su partido y el propio país?.

REACCIONES POLÍTICAS Y CIVILES
La nueva ley antiinmigrante del Estado de Arizona prefigura lo que pretende ser una ofensiva de los Republicanos radicales contra de la Casa Blanca y el Congreso mayoritariamente Demócrata, a fin de reactivar el debate nacional sobre la migración luego de que la administración Obama se ha visto fortalecida por la reforma al sistema de salud y busca ahora mayores condiciones de control sobre el sistema financiero para evitar una debacle económica como la de 2008. En ese sentido, una primera consecuencia sobre la promulgación de esta legislación, han sido las declaraciones del propio Presidente Obama quien calificó de ?irresponsable y mal encaminada? la acción del gobierno y congreso del Estado de Arizona y advirtió sobre la probable violación a los derechos civiles de las personas independientemente de su situación migratoria. Por tanto, instruyó al Departamento de Justicia para que analice la orientación de la norma y determine si existe o no sustento de legalidad. ?Ya he instruido a miembros de mi administración para monitorear muy de cerca la situación y examinar las implicaciones de esta legislación?, aseguró Obama al considerar que este tipo de disposiciones legales ?están mal encaminadas y son irresponsables, no sólo porque resultan una afrenta a los derechos civiles de los ciudadanos sino porque suponen una puerta falsa para resolver el problema de la inmigración indocumentada?. Rodeado por líderes de organizaciones defensoras de los derechos de los inmigrantes en los jardines de la Casa Blanca, el Presidente urgió al Congreso a trabajar en favor de una reforma migratoria integral y manifestó su esperanza de que algunos senadores Republicanos se sumen a los esfuerzos que hoy parecen encontrarse en un punto muerto. ?Si permanecemos sin actuar a nivel federal, seguiremos viendo esfuerzos equivocados en todo el país?, puntualizó
Por su parte, Douglas Massey, profesor de la Universidad de Princeton, señaló que la reforma migratoria no debe ser una quimera de persecución y racismo ?sino ubicarse en el contexto de una reforma global de la política económica y social de Estados Unidos?. En ese sentido, defensores de los derechos civiles y de los inmigrantes calificaron como vergonzosa esta nueva ley que, desde su perspectiva, ?institucionaliza el racismo al permitir arrestos de la policía por la apariencia de la persona?. Asimismo, consideraron  que conducirá a la individuación racial y denostará a los hispanos como principales actores de delitos. La organización pro-inmigrante Fraternidad Americana calificó de ?hitleriana la nueva ley?, mientras que la Coalición de Illinois para los Derechos de Inmigrantes y Refugiados condenó el ?reinado de terror racial en el Estado de Arizona?. Por su parte, distintos grupos hispanos se disponen a presentar querellas contra una ley que criminaliza a los inmigrantes indocumentados en un estado de la Unión y solicitar al gobierno federal revise la legislación para identificar su eventual violación a los derechos civiles de las personas. El Fondo Mexicano-Estadounidense de Defensa Legal y Educación indicó al informar que iniciará una querella contra la legislación que esta "lanza a Arizona en una espiral de temor, desconfianza en las comunidades, creciente criminalidad y litigios costosos, con repercusiones para todo el país?. Por su parte, el Presidente de la Coalición Nacional del Clero Latino y el Fondo de Dirigentes Cristianos para la Defensa Legal, William Sánchez, señaló que también ese grupo prepara una demanda en el ámbito federal para impedir que se aplique la nueva ley en Arizona. Este representa a unas 30 mil iglesias evangélicas en todo Estados Unidos, incluidos 300 pastores hispanos en Arizona. La Iglesia católica también ha expresado en voz del cardenal Roger Mahony de Los Ángeles su preocupación por esta nueva legislación a la que ha comparado con ?la acción de un régimen nazist?.
Janet Murguía, presidenta del Consejo Nacional de la Raza, la mayor agrupación de hispanos en el país, consideró éste como un "un momento triste para el pueblo de Arizona y de todo el país?. Mientras tanto, Thomas Sáenz, presidente del Fondo Mexicano-Americano para la Educación y la Defensa Jurídica, opinó que la nueva ley conducirá a Arizona a una "espiral de miedo, desconfianza comunitaria, aumento del crimen y de litigios costosos. Es un acto cobarde de la Gobernadora y una ilustración de su liderazgo irresponsable". Por su parte, Karen Tumlin, del Centro Nacional de Inmigración, expresó que "esta ley viola el ámbito federal cuando trata de regular y aplicar esta tema a nivel estatal. Una y otra vez los tribunales han determinado y dejado bien claro que la autoridad para regular y aplicar las leyes de inmigración es exclusiva del gobierno federal". Sin embargo, ante esa multitud de reacciones en todo el país en el Estado de Arizona se ha desatado una escalada de intimidación y violencia. Por ello, el representante federal Demócrata por Arizona, Raúl Grijalva, cerró sus oficinas en Tucson y Yuma al informar que ha recibido amenazas de muerte a raíz de su vigorosa oposición a la iniciativa antiinmigrante en esa entidad. Se espera también para los próximos días una embestida por parte de la comunidad hispana de Estados Unidos, que obligará a un extenso debate y la intervención de los tribunales de justicia. Varios cientos de personas, en su mayor parte hispanos, se han concentrado como señal de protesta ante el Capitolio de Arizona, en Phoenix. Asimismo, numerosas organizaciones latinas han anunciado actos de repudio, querellas y otras medidas ante una ley que consideran racista y que, de hecho, da carta blanca a la policía para interrogar a los ciudadanos de aspecto hispano.

REACCIÓN DEL GOBIERNO DE MÉXICO
Para el Gobierno de México la situación en Arizona y otros estados fronterizos, como California, Texas o Nuevo México, ha llegado a un punto de gran inquietud, no sólo porque miles de personas cruzan la frontera ilegalmente para engrosar la cifra de entre 15 y 20 millones de inmigrantes indocumentados en ese país, ?sino porque muchos de los negocios y la agricultura de la región están basados en la mano de obra barata que ofrecen los trabajadores sin papeles. Esa explotación, basada en las lamentables condiciones económicas y de seguridad en la frontera sur de estadounidense, han dado lugar a una profunda crisis en esos estados donde miles de personas subsisten en condiciones precarias, mientras la criminalidad aumenta y el rechazo social se agudiza?. Para la Cancillería no es casual que sea Arizona donde se aprueba esta controvertida ley, porque ese Estado lleva ya algún tiempo llamando la atención de los grupos de derechos humanos ?ante las condiciones impuestas en el condado de Maricopa por el sheriff Joe Arpaio que constantemente intimida a los inmigrantes y las familias mexicanas con la intención de obligarlos a regresar a sus lugares de origen?. En el condado de Maricopa, dice la Cancillería, ?de espaldas al país tolerante y culto que Obama busca representar, viven entre alambradas cientos de presos a los que el sheriff Arpaio obliga a vestir uniformes y calzoncillos rosas, entre otras medidas degradantes?.
El Gobierno de México ha criticado duramente la aprobación de la ley y ha anunciado que se replanteará la relación que mantiene con dicho Estado de la Unión ante una iniciativa que criminaliza a los inmigrantes. La ley, dice, ?afecta a la relación entre Arizona y México y obliga al gobierno mexicano a plantearse la viabilidad y utilidad de los esquemas de cooperación existentes". En ese sentido, la canciller Patricia Espinosa ha lamentado que los legisladores que aprobaron la ley no hayan tenido en cuenta la "valiosa e inmensa contribución de los inmigrantes mexicanos a la economía, sociedad y cultura de Arizona y de Estados Unidos?. En un comunicado oficial, la Cancillería estableció que ?la criminalización no es el camino para resolver el fenómeno de la inmigración indocumentada y que la existencia de mercados laborales transfronterizos exige soluciones integrales y de largo plazo?. El embajador de México en Estados Unidos, Arturo Sarukhán, lamentó también la decisión de la Gobernadora Jan Brewer, calificó la medida como discriminatoria y anunció que ?las autoridades mexicanas utilizarán todos los recursos diplomáticos, políticos, jurídicos y económicos que están a su alcance para responder ante cualquier acto de violación a los derechos humanos de los migrantes mexicanos?.

PROBABLE BOICOT ECONÓMICO
La repercusión social y política de esta ley en ambos lados de la frontera está llevando nuevamente al Estado de Arizona a una situación límite, como sucedió en su pasado reciente cuando una decisión política equivocada y marcadamente ideológica dañó seriamente la economía y prestigio de la entidad. Con esos antecedentes, Arizona se enfrenta hoy a la amenaza de un conjunto de boicots económicos que podrían revivir el penoso capítulo de su historia dominado por la impertinencia y el racismo. Sin embargo, a diferencia de la encrucijada anterior, ahora la comunidad agraviada es la de origen hispano quien no cuenta con muchos apoyos políticos y corre el riesgo de convertirse en el principal botín electoral de la nación por su gran multiplicación y extensión por todo el territorio del país. En tal forma, esa entidad fronteriza manifiesta lo que es hoy un hecho evidente en toda la vida pública estadounidense al recrudecerse el resentimiento de los Republicanos más conservadores por su penosa derrota electoral de noviembre de 2008 y su obsesión por buscar de diversas maneras desprestigiar al gobierno Demócrata del afro-estadounidense Barack Obama y bloquear sus iniciativas para deslegitimarlo social y políticamente y evitar su eventual reelección.
En ese sentido, el Representante federal Demócrata por Arizona, Raúl Grijalva, ha calificado la nueva ley de racista y convocado a las compañías de todo el país para sumarse a un boicot económico contra esa entidad. La Asociación Americana de Abogados de Inmigración anunció también la cancelación de su convención nacional de otoño en un hotel de la ciudad de Scottsdale. Del mismo modo, decenas de camioneros independientes de origen hispanos han acordado no trasladar ni recoger cargas desde y hacia Arizona en protesta por la nueva ley. Una compañía de camiones de carga con sede en Los Ángeles ha dicho que unos 70 conductores se han puesto de acuerdo para no transitar por Arizona como muestra de rechazo contra la ley. Este hecho será crucial para su economía, toda vez que casi el 40 por ciento de las frutas y verduras importadas de México pasa por la ciudad fronteriza de Nogales (Arizona).
Ya durante las décadas de los ochenta y noventa del siglo pasado, Arizona fue objeto de múltiples boicots al negarse a conmemorar el día nacional dedicado a Martin Luther King Jr. (importante luchador de los derechos civiles asesinado en la década de los sesenta). En 1990, Arizona y New Hampshire fueron las dos entidades de la Unión que no habían respetado esa festividad, aún cuando el gobierno federal lo había adoptado como celebración nacional en 1983. Por ello, Arizona fue objeto de boicots por parte de grupos de derechos civiles y organizaciones de afroamericanos, tras revocar una conmemoración que en principio había sido adoptada. En 1987 el gobernador Republicano, Evan Mecham, rescindió la declaratoria que un año antes el Demócrata Bruce Babbitt había decretado como día de celebración estatal. Se efectuaron entonces variados boicots económicos, en especial de organizaciones nacionales y múltiples empresas privadas se negaron a celebrar convenciones y otros eventos en Arizona. Estas acciones causaron pérdidas por decenas de millones de dólares a la industria turística, por lo que Mecham emitió una tímida proclama en junio de 1988 donde ratificó el tercer domingo de enero como el ?Día de los Derechos Civiles Martin Luther King Jr.?, en Arizona. Sin embargo, la legislatura estatal frenó el intento de adoptar la festividad y los boicots no solo continuaron sino que se incrementaron. Ante ello, en 1989 los legisladores enmendaron y aprobaron el día de asueto pagado en honor de Martin Luther King Jr.
Sin embargo, para no quedar mal ante sus electores los legisladores eliminaron el día de Cristóbal Colon (Columbus Day) como día pagado, lo que obviamente molestó a la comunidad ítalo-estadunidense que pidió votar en plebiscito estatal si se debía o no celebrar el Día de Martin Luther King Jr. En noviembre de 1990 los ciudadanos de Arizona rechazaron la propuesta provocando un nuevo boicot contra el Estado de Arizona. El asunto fue de tal naturaleza que incluso la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL) decidió mover la sede del juego por el Súper Tazón 1993 de Phoenix a Pasadena (California). Esta acarreo graves daños económicos a la economía de Phoenix y de toda la entidad, además fue clave para que un año después los votantes de Arizona volvieran a las urnas y aprobaran la celebración del Día de Martin Luther King Jr. sin condiciones. Al registrarse en Arizona por primera vez esta celebración el 18 de enero de 1993, los boicots se eliminaron de inmediato y la NFL anunció que celebraría el Súper Tazón 1996 en Tempe, Arizona.
Pese al boicot, las presiones y los litigios judiciales, las preguntas que persisten en el animo de las comunidades hispanas más organizadas son: ¿Será este el año de la reforma migratoria prometida por el Presidente Obama a los 12 millones de indocumentados ?principalmente latinos- durante su campaña presidencial o habrá que esperar primero otras reformas como la financiera y la energética?. ¿Existen realmente las condiciones propicias para una negociación en el congreso que permita una reforma migratoria integral y de largo plazo?. ¿Es prioritario para la administración Obama la reforma migratoria o solamente representa un interés electoral para aprovechar su extensión y distribución territorial?. ¿Qué importancia tienen los hispanos en el nuevo proyecto económico y social del país, de participación plena o de militancia marginal? Las respuestas no tienen una respuesta fácil y mucho menos definitiva. Por ello, habrá que esperar los avances y seguir muy de cerca aquellos acontecimientos que permitan encontrar horizontes de análisis y reflexión.

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Decepción a un año de la administración Obama

El asenso a la Presidencia de Estados Unidos de un ciudadano afro-americano, joven y con propuestas reformistas constituyó todo un hito en la historia americana. Por ello, su gobierno fue presagiado por distintos especialistas como un gobierno de grandes retos en la búsqueda de consensos dada la enorme diversidad cultural de la sociedad presente, la baja en los niveles de competitividad internacional y la grave crisis económica provocada por la especulación financiera y la falta de una regulación eficiente.

Antes, durante una amplia y intensa campaña, Obama aprovechó los errores de sus contrincantes, el rechazo creciente de distintos grupos sociales a las políticas del Presidente George Bush y, sobre todo, el ambiente de incertidumbre generado por la recesión económica y la crisis financiera. Con gran habilidad y carisma estructuró una estrategia de comunicación sustentada en el cambio y la esperanza a partir de los valores fundacionales de la sociedad americana, para mediante medios minoritarios, redes sociales y nuevas tecnologías provocar una alto nivel de expectativa y participación entre amplios sectores femeninos del electorado, los grupos étnicos y sociales emergentes y las generaciones más jóvenes y educadas. 

Sin embargo, lo que en un principio se manifestó como un gobierno de amplia aceptación social y legitimidad política, manifiesta en una mayoría Demócrata significativa tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes, a solo un año de su toma de posesión empiezan a evidenciarse serias dudas y cuestionamientos entre distintos sectores políticos y económicos de amplia influencia sobre la capacidad política de Barack Obama para enfrentar y resolver los graves problemas de la sociedad estadounidense presente.

En efecto, según un estudio de opinión nacional de la encuestadora Gallup (18 de enero de 2010), Obama promedia un 57 por ciento de aceptación en su primer año en la Casa Blanca ubicándose en el penúltimo lugar entre los presidentes que han gobernado su país desde la Segunda Guerra Mundial. Está empatado con el Republicano Ronald Reagan y supera por poco margen a su antecesor Demócrata William Clinton. Ellos enfrentaron condiciones similares en su momento, aunque no tan complejas como las actuales.

De manera más drástica, según las cifras de Gallup, el desempeño del Presidente Obama ha sido calificado con un 51 por ciento durante el último cuatrimestre del año por un público estadounidense desencantado por los resultados alcanzados hasta este momento. Cuando Obama tomó posesión en enero de 2009, sus índices de aceptación fueron calificados como de los mejores para un nuevo Presidente en el país (hasta 70 por ciento, según algunas encuestadoras). No obstante, esa cifra declinó rápidamente y tuvo un decremento hasta de 12 puntos porcentuales del primero al cuarto cuatrimestre del año para convertirse en la caída más grave en la aceptación pública de un Presidente en su primer año de gestión.
 
Para Gallup los dos factores que a juicio de los encuestados han contribuido a esa caída drástica en la aceptación presidencial son: la recesión económica y el fracasado intento de reforma al sistema de salud. Para el público estadounidense durante el primer año de gestión del nuevo Presidente siguen siendo severas las condiciones económicas, además de que la situación se percibe como peor que antes. El índice de desempleo sigue siendo alto y no parecen mejorar las condiciones generales, ni identificarse acciones gubernamentales decisivas para que esto pueda cambiar. En ese sentido, la aprobación de Obama sobre el manejo de la economía ha disminuido a lo largo del año hasta alcanzar un mínimo histórico del 40 por ciento, muy similar a los niveles otorgados a Reagan y Clinton en su primer año de gestión. Otro elemento que contribuyó a la disminución en las calificaciones de Obama fue su fracasado intento de reforma al sistema de salud, ello a pesar de que este tema se convirtió en la prioridad legislativa nacional hacia finales del verano pasado. No obstante, la airada reacción de algunos miembros del Congreso y la furiosa postura de muchos participantes en las reuniones estatales y municipales, generaron un malestar muy significativo entre amplios sectores de la población. La iniciativa enfrentó serias dificultades para obtener el apoyo mayoritario del público, lo que contribuyó para que los estadounidenses otorguen a Obama un pobre 37 por ciento de aprobación sobre el tema de salud. En consecuencia, los intentos de Obama para mejorar la economía y ampliar la cobertura del sistema de salud a otros grupos sociales han generado más preocupación que confianza entre los estadounidenses, sobre todo porque se percibe la posibilidad de un dramático aumento en el gasto público y el consecuente incremento del presupuesto federal con más carga impositiva para las empresas y los ciudadanos. De igual forma, se ha generado la impresión de que el gobierno de Obama busca una expansión del poder del gobierno federal en la vida social y económica del país.

Aunque la encuesta no permite identificar a los grupos sociales que más se han desencantado por los resultados de este primer año de gestión presidencial, si existe una clara evidencia de que es en el Congreso donde se encuentra el elemento de mayor resistencia pública. De la minoría  Republicana han surgido las mayores críticas y los impactos mediáticos más significativos que han  llamado la atención de las élites estadounidense. Con ello han logrado legitimar sus obstáculos a las iniciativas presidenciales y retrasar las reformas, afectando la credibilidad de electores impacientes por una acción decidida en su favor. A esto deben agregarse, por un lado, la falta de liderazgo y operación política efectiva por parte del Vicepresidente Joe Biden. Por otra, el fallecimiento del senador Edward Kennedy -con el cual los Demócratas perdieron no sólo a un influyente político y gran negociador sino también una curul fundamental en el Capitolio-. Finalmente, la falta de experiencia legislativa de los llamados congresistas junior –producto de la dinámica electoral de 2008- quienes no han sabido negociar y sacar adelante las reformas ante su innegable necesidad de no afectar su incipiente legitimidad social. En ese contexto, es de considerar que si bien los influyentes periódicos y las grandes cadenas de televisión y radio actuaron en favor de Obama hacia finales de la campaña y el inicio de la gestión, en los últimos meses han empezado a variar sus posturas editoriales, alertar sobre las reformas e iniciativas de la administración y abrir cada vez mayores espacios a las voces contrarias que cuestionan desde diversas posturas la acción presidencial. Por tanto, este primer año culmina con dos puntos de vista explícitamente encontrados. El primero que expresa una gran preocupación por el intento de expandir el poder del gobierno federal y el gasto público, mientras el segundo cuestiona la tibieza, lentitud e ineficiencia de la acción gubernamental para realizar los cambios necesarios ofertados durante la campaña en el sistema estadounidense. Todo ello en medio de condiciones económicas internacionales adversas que no terminan de mejorar, un sector financiero envuelto en sus prácticas especulativas y una postura presidencial cada vez más coercitiva pero poco efectiva, así como un aparato productivo que busca sobrevivir en un mercado enrarecido pese a la restricción en el consumo y el gran déficit de los créditos.  

Un hecho por demás significativo en los resultados de este primer año de gestión del Presidente Obama, lo constituyen las manifestaciones de malestar de grupos de presión antes afines a la administración Obama. Entre ellos,  un caso digno de mención es el de la coalición de organizaciones defensoras de los derechos humanos que aprovechó el octavo aniversario de la prisión militar de Guantánamo para exigir al Presidente cumplir con su palabra y cerrar el centro de detención que él mismo calificó en su momento como “un símbolo de los excesos de Estados Unidos en la guerra contra el terror”. En un acto celebrado al exterior de la Casa Blanca, con voluntarios encapuchados y enfundados en trajes naranja -evocando a los casi 200 presos de la cárcel en Cuba-, los manifestantes expresaron que el Presidente ha fallado y no ha cumplido con su compromiso de cerrar ese centro de detención al haberse cumplido un año de esa decisión. Los representantes de organizaciones como Human Rights Watch y Center for Constitutional Rights señalaron estar decepcionados “por la falta de transparencia, politización y  continua violación de los derechos de muchos de los detenidos, contra los que ni siquiera existen pruebas suficientes y algunos fueron detenidos de manera ilegal”. Como se recordará, a partir de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 el  Presidente Bush decidió el 11 de enero de 2002 trasladar a Guantánamo desde distintas cárceles clandestinas de la CIA a 20 hombres sospechosos de acciones terroristas para ser internados en celdas de alta seguridad. Algunos fueron torturados, varios murieron bajo argumentos de suicidio y otros siguen atrapados en un laberinto judicial que no parece tener salida en el corto plazo. Pese a la decisión inicial del actual Presidente de cerrar  este centro de reclusión y juzgar legítimamente a los detenidos, el proceso judicial y administrativo se ha encontrado con muchos obstáculos y ha sido sumamente lento desde la perspectiva de sus opositores o votantes iniciales. Por ello, no han dejado de expresar que el gobierno de Obama ha carecido de la capacidad suficiente para darle punto final a ese delicado asunto.

En contraste, la imagen internacional del Presidente Obama se encuentra en un punto muy alto toda vez que sus acercamientos con los gobiernos de América Latina, incluyendo Venezuela y Cuba, Europa, Medio Oriente y China, le han resultado benéficos en términos de legitimidad y reconocimiento. Ello contrasta con la tradicional postura aislacionista de los presidentes Demócratas, pero que resulta de gran importancia ante el deterioro de las relaciones internacionales de Estados y la pérdida paulatina del liderazgo internacional. El reto del segundo año de gobierno seguirá siendo enorme en términos políticos y económicos. Por ello, habrá que observar la capacidad de aprendizaje de la administración y su eficiencia para revertir los procesos de opinión pública y resignificar nuevamente el proyecto ante los desencantados grupos sociales.

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Nuevo enfoque de la migración

En su libro Los Próximos 100 Años, George Friedman sostiene que en 70 años México entrará en una abierta confrontación con Estados Unidos por la supremacía mundial. Sus argumentos se basan en que la inmigración de mexicanos hacia ese país ha sido estimulada desde Washington, lo que posibilitará que estos reocupen los territorios perdidos durante las guerras del siglo XIX y desde los que libren una batalla por la reivindicación histórica. Experto en cuestiones geopolíticas Friedman se asume como un futurólogo provocador, pero esconde en realidad un espíritu abiertamente conservador. El discurso que potencialmente reconoce la capacidad social de los mexicanos por recuperar bajo nuevas condiciones los territorios del sur y sureste estadounidense (Texas, Nuevo México, Arizona, Colorado y California), simula en realidad un cuestionamiento de fondo hacia el actual gobierno estadounidense por no recrudecer aún más las políticas de intimidación de los migrantes en la zona fronteriza y, sobre todo, perseguir y extraditar de una vez por todas a los millones de residentes e indocumentados con todo y familias para evitar lo que llama “un crecimiento desorbitado” y un impacto de “hondas consecuencias sociales y culturales”.

El analista reconoce que la “reconquista de América” ya empezó desde hace tiempo, a partir de que los mexicanos se han distribuido y extendido por casi todo el territorio estadounidense, incluidos los estados de Alaska y Hawaii. En otras entidades como Arkansas la población ha crecido considerablemente, al grado que durante los primeros cinco años de este siglo ha superado en un 60 por ciento el índice de incremento demográfico en ese sitio. Ello no es fortuito ni incidental porque en el condado de Benton se encuentran los corporativos de Wall Mart y Tyson Foods, donde los mexicanos acaparan los puestos de trabajo. Asimismo, esta población se ha extendido hacia las empacadoras de pollos en Alabama, las actividades  de construcción en Louisiana y creado en el corazón de Atlanta una amplia comunidad que se distingue por sus mercados, fiestas y costumbres típicas. En Las Vegas se ha incrementado hasta en un 90 por ciento el número de meseros mexicanos en los hoteles, así como en los trabajos de jardinería, limpieza, construcción y gastronomía.

Los territorios que México perdió en las guerras del siglo XIX han visto en los últimos años un acelerado proceso de “reconquista cultural”, dice Friedman. Ello se debe a que los patrones migratorios se han venido redefiniendo a partir de las nuevas condiciones económicas y de seguridad vigentes, tanto en México como en Estados Unidos. En ese sentido, se transita de un modelo de inmigración temporal y circulatoria determinada por los ciclos agrícolas, a otro más permanente, diversificado y extensivo con prestadores de mano de obra instalados en la esfera de los servicios menos competidos. Del mismo modo, de comunidades de origen revitalizadas por las remesas y la inversión pública compartida se cambia hacia un nuevo orden existencial donde la expectativa es reunirse en poco tiempo con el emigrante para reiniciar la vida en un nuevo contexto territorial. Pese a que esta nueva situación provoca la ruptura de vínculos con la comunidad originaria, emerge también una reconfiguración de identidades con el sitio de destino adonde se han trasladado también otros mexicanos con costumbres y tradiciones similares. Por ello, no es casual que actualmente la mayor parte de la matrícula pública y comunitaria del primer año de primaria se forme por niños latinos, lo que haría preveer que para el año 2020 estén en posibilidad de ingresar a las universidades o mercados laborales mejor remunerados.

De acuerdo al autor, a partir de este nuevo enfoque migratorio los mexicanos están avanzando políticamente en forma más acelerada que en décadas anteriores. Y aunque su ritmo es todavía muy lento como para representar un grupo de interés considerable, el incremento de sus representantes en las legislaturas, alcaldías y condados se ha incrementado en un 50 por ciento. Asimismo, pese a que existen apenas 17 millones de personas elegibles para votar por la baja tasa de ciudadanía, la proporción dentro del electorado estadounidense ya ha llegado al 8.6 por ciento. Después de los últimos resultados de la elección presidencial, el cambio demográfico en el electorado jugará un papel cada vez más distintivo en estados como Arizona, Nuevo México, Nevada, Colorado y Florida. Consecuentes con ello, los Demócratas organizaron su Convención para la nominación presidencial en Denver, mientras que los Republicanos buscan enfrentar la redistribución distrital en Florida que ha permitido el crecimiento electoral de esta minoría.

Pero aunque las cifras indican lo contrario, la llamada “estimulación provocada” constituye una afirmación equivocada en la tesis de Friedman. Ello es demostrable en el hecho de que hoy más que nunca en la historia estadounidense existe un ambiente de acoso, persecución y discriminación en contra los inmigrantes latinos –no solamente indocumentados-. Además, con la radicalización de algunos Republicanos en el congreso y la falta de operadores políticos eficientes como Edward Kennedy, las posibilidades de alcanzar en corto tiempo un acuerdo para una reforma jurídica integral son muy menores. México no necesita de los territorios perdidos durante el siglo XIX, pero sus emigrantes si empiezan a reconocer la importancia de una mayor influencia sobre ellos. En ese sentido, dependiendo de las condiciones económicas, sociales y políticas y de su propia perseverancia, para 2080 ellos serán territorios con una gran incidencia de lo mexicano aunque bajo la bandera estadounidense. No habrá un acuerdo explícito, ni tampoco un proyecto predeterminado, pero si un gran reto para el sistema de asimilación que habrá de incorporar lo latino como un componente adicional de la cultura estadounidense. De esa capacidad de reinvención –propia del sistema estadounidense- dependerá en mucho su nueva configuración multicultural, así como el robustecimiento ideológico de sus principios fundacionales que constituyen la fuerza esencial de su formación social.

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Muere Edward Kennedy, quien cambió el destino de la dinastía

Con la muerte de Edward F. Kennedy, no solo se marca el fin de una influyente dinastía del Estado de Massachusetts en la política moderna de Estados Unidos, sino que se inscribe en una era de dramáticos cambios que hoy enfrenta esa nación. El menor de los Kennedy fue un hombre que conoció el triunfo y la tragedia, pero que será recordado como uno de los senadores más efectivos en la historia legislativa de su país. Fue el menos famoso de esa generación que llegó a encarnar el glamour, el idealismo político, la tragedia y la muerte anticipada en las élites políticas de su país. El mito Kennedy –como algunos lo llaman- capturó la imaginación del mundo por décadas y, aunque llegó a descansar sobre los hombros, logró cambiar ese rumbo marcando su propia historia.

En efecto, Ted Kennedy sirvió durante 46 años a la política de su país y fue el Demócrata más conocido en el Senado. Fue además el único de sus hermanos dedicados a la política que murió después de alcanzar la edad madura. Tanto el Presidente John F. Kennedy como el Senador Robert F. Kennedy, fueron asesinados alrededor de los 40 años. El hermano mayor, Joseph P. Kennedy Jr., murió a los 29 años mientras participaba en la II Guerra Mundial. Sin la prosapia de sus antecesores, Edward estuvo cerca o en el centro de buena parte de la historia estadounidense en la última parte del siglo XX y los primeros años del XXI. Durante buena parte de su vida adulta pasó de la victoria a la catástrofe, ganando cada elección para el Senado en la que participó, pero fracasando en su único intento para la presidencia. Pasó por las repentinas muertes de sus hermanos y tres de sus sobrinos, además de que soportó la responsabilidad por el ahogamiento de Mary Jo Kopechne, ex subalterna de su hermano Robert, en la Isla Chappaquiddick. Asimismo, casi resultó muerto en 1964 en un accidente de aviación que le dejó problemas en la espalda y el cuello. Fue una figura emblemática en el Senado y la vida, reconocible de manera instantánea por su mechón de cabello blanco, su rostro grande y rojizo, sus resonantes zapatos de piel, su paso potente y dificultoso. Era una celebridad, a veces una parodia de sí mismo, un cálido amigo, un adversario implacable, un hombre de enorme fe y grandes defectos. En fin, un personaje melancólico y perseverante, que bebía copiosamente y cantaba de manera estridente canciones mexicanas. Era, como dijeran mucho, todo un Kennedy.

Nacido en una de las familias más acaudaladas de Estados Unidos, Edward Kennedy habló por los oprimidos en su vida pública mientras llevaba una imprudente vida privada de playboy y actuaba como un libertino durante las noches y fines de semana. Descartado desde las primeras etapas de su carrera como un sucesor indigno de sus reverenciados hermanos, ganó no solamente estatura por su longevidad sino por ceñirse a los principios liberales y frecuentemente cruzar el cisma partidista para promulgar legislaciones. Pese a que no fue un hombre de apetitos políticos descontrolados. a veces incorporó a su trabajo público un impresionante catálogo de logros legislativos en materia de políticas sociales. Kennedy dejó su huella en las legislaciones de derechos humanos, salud, educación, voto para minorías y empleo. Al momento de su muerte fungía como Presidente del Comité de Salud, Educación, Trabajo y Pensiones del Senado. Fue más que un legislador una leyenda viviente, cuya presencia garantizaba una nutrida concurrencia y figuraba como un referente para muchos presidentes.

Kennedy luchó durante buena parte de su vida con su peso corporal, con el alcohol y sus persistentes historias de mujeres. Su vida personal se estabilizó en 1992 tras contraer matrimonio con Victoria Ann Reggie, una abogada de Washington. Su primer matrimonio con Joan Bennet Kennedy, terminó en divorcio en 1982. Nacido el 22 de febrero de 1932 en Brookline, Massachusetts, Edward Moore creció en una familia de reconocidos políticos. Tanto su padre, Joseph P. Kennedy, como su madre, Rose Fitzgerald, provenían de prominentes familias irlandesas y católicas con una larga participación política y militancia en el Partido Demócrata de Boston y Massachusetts. Su padre, quien hizo una fortuna en el campo de los bienes raíces, el cine y la banca, fue durante la administración del Presidente Franklin D. Roosevelt el primer presidente de la Comisión de Valores y Cambio, además de Embajador en Gran Bretaña. Aunque su padre lo hubiera calificado –por su talento e inteligencia- en el cuarto lugar de sus hijos, para muchos analistas él tenía su propio brillo, distinto al de sus hermanos pero largo y mucho más constante. En ese sentido, si se examina objetivamente el impacto de los Kennedy sobre la política de su país, Edward termina siendo el más significativo por mucho.

Ted Kennedy nunca pudo lograr lo que muchos estimaban era su destino, la presidencia de Estados Unidos. Perdió la nominación Demócrata ante el entonces presidente James Carter en 1980, en medio de una serie de escándalos. Pero más allá de eso, su aspiración presidencial se había desmoronado desde el controvertido incidente de Chappaquiddick. Esa noche del 18 de julio de 1969, Kennedy había ido a una fiesta a la que asistieron varias chicas que trabajaron para la campaña presidencial de su hermano Robert, asesinado el año anterior. Poco antes de la medianoche, Kennedy salió con una chica de 21 años que lo acompañaba. Al pasar por un puente el automóvil volcó y quedó sumergido en el agua. Kennedy pudo escapar ileso, pero la joven murió ahogada. Ted afirmó haber intentado salvarla, pero esperó hasta la mañana siguiente para informar a la policía sobre la tragedia. La justicia lo condenó a dos meses de libertad condicional por abandonar la escena del accidente, pero su aspiración a la presidencia quedó arruinada para siempre. No obstante, ese accidente marcó también su verdadero destino porque finalmente quedó en libertad de enfocar con pasión y sagacidad política lo que fue un llamado más natural, el ser uno de los maestros legisladores y grandes reformadores en el Senado. La actuación de Kennedy después de 46 años sólo puede ser envidiada por sus pares a medida que comparten con el resto del país el dolor de su desaparición. Es un legado anclado en la insistencia de que la política debe ser abordada y administrada a través del prisma de las necesidades humanas. Junto con su duramente ganada maestría de los detalles parlamentarios y de una voluntad de cruzar las líneas partidarias para ganar votaciones cruciales, el indeclinable liberalismo de Kennedy dejó un robusto legado: leyes que fueron hitos en derechos civiles, el sistema judicial, los refugiados, la seguridad social, la política exterior (fue uno de los 23 senadores que votaron en contra de la invasión a Irak), derechos humanos, capacitación laboral, educación pública y salario mínimo.

En 2008, en una agridulce despedida ante la Convención Demócrata que nominó a Barack Obama, azuzó a su partido para que actuara en lo que definió como "la causa de mi vida": la atención de la salud con calidad como un derecho fundamental de los ciudadanos. Su destino forjado en la tragedia y expresado de manera por demás elocuente cuando abandonó la lucha por la presidencia fue simple: "El trabajo continúa, la causa perdura, la esperanza todavía vive y el sueño nunca morirá". En sus discursos finales, explícitamente entregó ese destino al presidente Obama. Su fallecimiento puso fin al dominio de su familia en el Partido Demócrata pero, sobre todo, dejó al actual Presidente sin un aliado crucial en su dura batalla en el Congreso para aprobar la reforma al sistema de salud.
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70 años del exilio español en México

Actualmente, según datos del Instituto Nacional de Inmigración, arriban al país unos 56 mil inmigrantes españoles por año. Y, aunque la mayor comunidad de este origen se encuentra actualmente en la ciudad de México, existen también grandes concentraciones en Guadalajara, Monterrey, Puebla, Querétaro, León, San Luis Potosí, Cuernavaca, Veracruz, Xalapa, Tijuana y Cancún. La presencia española en México data, como es sabido, desde el siglo XIV y mantuvo un coloniaje de casi tres siglos. Su impacto fue fundamental para el México del siglo XIX, heredando lengua, costumbres, religión y un patrimonio cultural de gran valor. No obstante, también generó múltiples consecuencias económicas, políticas y culturales que incidieron en su desarrollo. La guerra civil española de mediados de los años treinta (siglo XX) produjo también una importante emigración de miles de ciudadanos hacia México. Pero a diferencia de las emigraciones anteriores, esta incluyó a destacados intelectuales, artistas o profesionales que fueron decisivos en la construcción del México contemporáneo. En primera instancia ellos se refugiaron en Francia como consecuencia de la guerra, pero posteriormente se trasladaron a distintos países del continente americano. Numerosos españoles defensores de la República que, con la instalación del régimen dictatorial de Francisco Franco sólo podían esperar la persecución y la cárcel o incluso la muerte de ellos y sus familias, huyeron de sus ciudades para establecerse en toda América, desde Argentina hasta Estados Unidos. En muchos casos continuaron ejerciendo la misma profesión, por lo que su contribución al desarrollo cultural, científico y técnico de los sitios de recepción fue notable y, en muchos casos, fundamental.

El caso más relevante de esa emigración es México, donde por ese entonces fungía como presidente Lázaro Cárdenas. Él prestó ayuda al gobierno legítimo de la República Española hasta el último día de la guerra, para después permitir que en el exilio se estableciera en México. Lázaro Cárdenas enfrentaba el reto de institucionalizar el régimen surgido de la Revolución Mexicana, dándole la estabilidad necesaria para garantizar las condiciones políticas, institucionales, económicas y culturales para un proceso de modernización a gran escala. No obstante, la mayor parte de las ofertas revolucionarias seguían pendientes e inexistente la posibilidad de que se cumplieran sin cambios profundos en los fundamentos de la sociedad mexicana. Estaba convencido de que la reforma del pensamiento era un paso previo a ese cambio. Cárdenas y sus asesores comprendieron que la aportación del exilio español podría ayudar a esos propósitos, por lo que ofreció a los republicanos españoles la posibilidad de trasladarse al país. Esta decisión produjo una emigración masiva con un alto nivel de calificación, donde cientos de intelectuales, artistas, literatos, filósofos, científicos, arquitectos e ingenieros se establecieron en suelo mexicano y la mayoría se integraron definitivamente. Las primeras oleadas de refugiados llegaron a México en los buques Sinaia, Ipanema y Mexique. Los historiadores estiman que México acogió a cerca de 25 mil ciudadanos de ese país entre 1939 y 1942, gran parte durante el gobierno del Presidente Cárdenas. De estos refugiados se estima que la inmigración intelectual o de elite, se conformó por aproximadamente un 25% del total. La mayoría de los inmigrantes se disgregaron rápidamente. Antes de ellos comenzaron a llegar los primeros grupos, alrededor de 500 niños invitados por las autoridades mexicanas para protegerlos de los desastres de la guerra (conocidos como los Niños de Morelia) y una treintena de intelectuales para quienes se fundó la Casa de España en México, de manera que pudieran realizar investigaciones y trabajar en su especialidad lejos del ambiente bélico. Algunos de ellos regresaron a España después de la guerra civil, pero la mayoría se estableció definitivamente en ciudades mexicanas. En ellas los españoles fundaron diferentes asociaciones, como las beneficencias españolas o los clubes de servicio. Se destaca también que en mayor número llegaron competentes obreros y campesinos, así como militares, marinos y pilotos, políticos, economistas y hombres de empresa.

De acuerdo a Clara Lida, “fue Daniel Cosío Villegas -encargado de negocios de México en Portugal- quien concibió la idea de que México acogiera a científicos e intelectuales españoles para que continuaran sus actividades mientras la República luchaba contra el fascismo y se decidía el futuro de España”. Asimismo, para el escritor Antonio Alatorre, “la tarea que realizaron (los exiliados) fue de un valor inapreciable, con un antes y después de esos grandes hombres”. Entre las muchas aportaciones de los cientí¬ficos españoles fue la creación de la revista Ciencia, fundada por Ignacio Bolívar. Su contribución al desarrollo mexicano fue inestimable en todos los aspectos. Puede recordarse como ejemplo señero la creación de El Colegio de México, los colegios Madrid y Luís Vives, la positiva influencia en el mundo editorial (Fondo de Cultura Económica, Joaquín Mortiz y Siglo XXI Editores) o la inestimable contribución al desarrollo del conocimiento en la Universidad Autónoma de México y el Instituto Politécnico Nacional. Para el museógrafo Fernando Gamboa, “un gran número de ellos honró nuestro suelo con sus restos mortales”. Entre ellos son de mencionar Luis Buñuel, Rodolfo Halffter, Remedios Varo, Roberto Fernández Balbuena, quien junto con Sánchez Cantón, Rafael Alberti, Renau y Ceferino Colinas, salvó los tesoros del Museo del Prado transportando sus colecciones a Ginebra bajo el fuego de bombardeos aéreos en un enorme convoy formado por más de treinta inmensos camiones. La lista también incluye a los doctores Pedro Bosch i Gimpera, el oftalmólogo Manuel Márquez, Enrique Díez-Canedo, Ramón Xirau, José Giral, José Puche, Juan Comas, los entomólogos Ignacio y Cándido Bolívar, José Gaos, Adolfo Salazar, el economista Antonio Sacristán, Pí Suñer, Bernardo Giner de los Ríos, Max Aub, Emilio Prados, Eduardo Ugarte, Pedro Garfias, Luis Recaséns Siches, Eugenio Imaz, Alardo Prats, Agustí Bartra, Juan Rejano, el poeta León Felipe, Félix Candela, Luis Cernuda Ceferino e Isabel Palencia, Ricardo Vinós, Rubén Landa, Margarita Nelken, Adrián Vilalta, Concha Méndez, Demófilo De Buen, Mariano Ruiz-Funes, el general José Miaja, el defensor de Madrid, Enrique F. Gual, Otto Mayer Serra, los sacerdotes católicos José Ertze Garamendi y José María Gallegos Rocafull, además de Juan Naves y muchos otros”.

El reestablecimiento de las instituciones republicanas en el exilio se asentó en el principio de la legitimidad y el refrendo de la voluntad popular, consultada mediante elecciones libres en febrero de 1936. Esta legitimidad continuaría vigente en tanto el pueblo soberano no pudiera volver a expresar su opinión en elecciones libres. Por ello, el Estado mexicano no reconoció al gobierno de Francisco Franco y el único representante legítimo de España eran los españoles exilados en Europa, América y el norte de África. En agosto de 1945 el Presidente Ávila Camacho facilitó la reorganización de las instituciones republicanas españolas y reconoció la legitimidad de la República española en el exilio hasta 1977. En agosto de 1945 las cortes españolas se reunieron en México y en noviembre ratificaron su confianza al gobierno presidido por José Giral, a quién el Presidente de la República, Diego Martínez Barrio, había encargado su formación. Esto implicaba la reorganización de los organismos ministeriales dentro del marco y la administración central de un Estado sin territorio que proyectaba sus estructuras sobre una comunidad específica: la de los exiliados españoles, A la muerte de Franco y la expedición de la nueva constitución, aproximadamente unos 25 mil ciudadanos mexicanos, pudieron adquirir o readquirir la nacionalidad española gracias a la Ley de la Memoria Histórica. Una norma que busca reconocer y ampliar los derechos de quienes sufrieron la Guerra Civil (1936-1939) y la represión de la dictadura (1939-1975). La ley regula la obtención de la nacionalidad para los hijos y nietos de los emigrantes y exiliados de la Guerra Civil y el franquismo. Según ella pueden adquirir la nacionalidad española los hijos de padres o madres nacidos en España y que actualmente viven en el extranjero, así como los nietos de personas que perdieron o tuvieron que renunciar a la nacionalidad española como consecuencia del exilio.

En ese contexto, el pasado mes de junio se conmemoró el 70 aniversario del exilio español en México con actividades en el estado de Veracruz, a cuyo puerto arribó en 1939 el buque Sinaia con el primer grupo de refugiados españoles de la guerra civil. En aquel primer buque viajaron poetas, historiadores, filósofos, fotógrafos, dibujantes, intelectuales y artistas, pero también mineros, agricultores, ganaderos, albañiles, artesanos, empleados, comerciantes, médicos, abogados y maestros. Por ello, a 70 años de aquel histórico recibimiento, se desarrollaron ciclos de cine, conferencias, mesas redondas, talleres de gastronomía, música y exposiciones relacionadas con las aportaciones científicas, artísticas y culturales de los exiliados que con el tiempo hicieron suyo este país. Y aunque la España actual está consciente de la realidad del exilio, los aportes son poco conocidos y, por ende, escasamente valorados por una sociedad que prefiere no recordar ese pasaje de su historia. Ante ello, el gobierno del Estado de Veracruz ha editado una memoria conmemorativa con los datos de todos los pasajeros del Sinaia: nombre, edad, ocupación y descendencia. Un verdadero esfuerzo por reconocer las valiosas aportaciones de estos hombres universales al desarrollo cultural del México contemporáneo.

   

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