“Peñistas” en el gabinete, felices de irse

Por: Valentín Varillas
Luis Maldonado Venegas y Ardelio Vargas Fosado han encendido ya las veladoras en espera de concretarse su salida del gabinete de Rafael Moreno Valle y su integración al equipo de trabajo del próximo presidente de la República, Enrique Peña Nieto.
Ambos, por la indiscutible cercanía que tienen con el priista, cuentan con posibilidades reales de iniciar una nueva aventura en el servicio público, ahora en el nuevo gobierno federal.
Para los dos, este es un escenario inmejorable.
A pesar de lo que se maneja en el discurso, ni Maldonado Venegas y mucho menos Vargas Fosado, fueron bien tratados ni por el gobernador ni por su círculo más cercano.
En este poco más de año y medio de administración estatal, los todavía funcionarios morenovallistas han tenido que soportar, además de los clásicos malos tratos del jefe del ejecutivo, una serie de grillas internas que obstaculizan todos los días su trabajo.
Si bien es cierto que los dos secretarios han quedado a deber en las responsabilidades asignadas a cada uno en el actual sexenio, también lo es que en ocasiones los errores y las pifias se han magnificado y que en algunas coyunturas los problemas han sido provocados por enemigos declarados que sienten su cercanía con el gobernador amenazada por estos personajes.
Historias que comprueban lo anterior sobran y han sido publicadas inclusive en este espacio.
Lamentable.
¿Su peor pecado?
No pertenecer a un círculo cerradísimo de “incondicionales” cuyo número total no alcanza siquiera para cubrir ni la mitad de las carteras principales de la administración pública estatal, pero que sienten que tienen en sus manos todos y cada uno de los hilos del pesado aparato gubernamental.
El problema con quienes han orquestado el “fuego amigo” en su contra es que, a pesar de todo, ni Vargas Fosado ni Maldonado Villegas han aceptado convertirse en auténticos títeres de supuestos “poderes alternos” al del gobernador, no se han dejado manipular por ellos y sobre todo, se han resistido a ser parte de una corte psicótica cuyos miembros protagonizan sangrientas batallas a muerte por ver quién se sienta a la derecha del Mesías en giras, comidas o eventos privados y ver quién de ellos recibe una mayor cantidad de mensajes vía Blackberry con caritas felices o pulgares hacia arriba.
Así es el enfermizo culto que hoy se le rinde a los hombres del poder en Puebla.
Si todos los secretarios pudieran hablar…
Negarse a caer en la lógica de estos pueriles juegos políticos es razón suficiente para ser marginado del gabinete y jamás recibir siquiera una pequeña probadita de las dulces mieles de lo más alto del poder.
Por eso, Ardelio y Maldonado esperan con ansia las próximas semanas, que serán de importantes definiciones para ellos.
El primero busca que, en un afán de no romper brusca y completamente con el grupo de Calderón, Peña nombre a Eduardo Medina Mora como su primer Secretario de Gobernación, algo que se ve en los hechos muy difícil, pero que no descartan personajes cercanos a Vargas Fosado, que han estado al tanto de los amarres y negociaciones entre los que llegan y los que ya se van.
Por su cercanía con Medina, a quien Ardelio le debe el grandísimo favor de recomendarlo para el cargo que todavía ocupa en Puebla, el poblano podría colarse a la dirección de alguna instancia federal de combate a la delincuencia y en su “peor escenario”, no descarta regresar a la dirección del CISEN.
Maldonado, en teoría, tienen un lugar asegurado en la próxima Secretaría de Educación Pública, en donde tendrá la tarea única de cuidar los intereses de Elba Esther Gordillo.
Luis tiene una amistad cercana y comprobada con Peña Nieto y su casa ha sido escenario de reuniones en donde se han amarrado acuerdos importantes entre el grupo del mexiquense y el de la Maestra.
Para él es regresar a las auténticas grandes ligas del poder y dejar atrás agravios y malos tratos que jamás pensó que recibiría en su paso por el gobierno de Puebla.
Es obvio que, si al final se da la salida de ambos, se intentará vender lo anterior como otro “triunfo político” producto de la más alta capacidad de negociación del gobernador poblano con el nuevo presidente.
Jamás se dirá la verdad: que los dos ya no aguantan más y que es el momento de buscar nuevos horizontes.
A como dé lugar.
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Twitter: @ValeVarillas























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saludos