El PAN busca unidad para el 2013

Por: Valentín Varillas
Una vez que el gobernador Moreno Valle abrió su baraja de posibilidades para perfilar de entre su grupo político al próximo candidato del PAN a la alcaldía de Puebla, se ha desatado al interior del blanquiazul poblano una especie de furor unionista que pretende generar un contrapeso real y efectivo a la tentación del mandatario de imponer al sucesor de Eduardo Rivera Pérez.
Por primera vez en la historia de Acción Nacional en la entidad, se analiza la posibilidad real de que los diferentes grupos de panistas ortodoxos sacrifiquen sus intereses particulares y cierren filas en torno a una candidatura común, de unidad, que represente a lo que ellos consideran como el “auténtico panismo”.
Si bien el tema empieza apenas a plantearse seriamente entre las cabezas visibles de estos grupos y estará sujeto a un proceso de intenso cabildeo entre ellos, sus principales promotores consideran que hoy como nunca existen las condiciones para poder llegar a acuerdos.
La principal, sin duda, se basa en el hecho de que no se sienten representados ni tomados en cuenta por el gobernador Moreno Valle y su grupo político.
Para ellos, a pesar del triunfo electoral en el 2010, el PAN no gobierna y mucho menos sienten que la ideología y los principios que le dieron forma al partido sean tomados en cuenta por el actual mandatario como forma de gobierno.
El tema operaría de la siguiente manera:
Cada uno de los grupos tendría que llevar una propuesta concreta para que al final de la negociación se pudiera escoger de entre no más de tres aspirantes, el perfil de quien podría competir contra el candidato del gobernador en la convención panista que elegirá al próximo abanderado del partido a la alcaldía de la capital.
Con esto, se pretende eliminar la “morralla” del proceso interno, es decir, personajes que se han apuntado como tiradores pero que en términos reales no tienen ni la menor oportunidad de ganar, ni adentro ni afuera del partido, para centrarse así en una lista final de personajes que pudieran, por lo menos en la interna, darle la batalla al grupo político del gobernador.
Si bien lo que se pretende es presentarle a la militancia una opción adicional para la presidencia municipal de Puebla, no se intenta con esto mandarle un mensaje de potencial rompimiento a Moreno Valle.
Al contrario, los panistas están dispuestos a seguir al pie de la letra los más elementales postulados de la cortesía política y presentarle los nombres con los perfiles que los ortodoxos consideran como ideales para pelear la capital en el 2013.
Lo anterior supone, por supuesto, los inevitables vetos y las consecuentes negociaciones que de ellos deriven.
¿Nombres?-diría el clásico.
De entrada, cuatro parecerían los más lógicos, a reserva de lo que digan las filias y las fobias del mandatario estatal.
Empecemos por Ana Teresa Aranda, quien se destapó apenas hace unos días.
Es claro que su candidatura puede ser bien vista por buena parte de la militancia blanquiazul, aunque afuera será difícil que pudiera ganar una elección.
Es claro que el gobernador la vetará con todo y hasta sus últimas consecuencias.
Es más, en una de esas hasta preferiría cambiar de partido antes de avalar la candidatura de la que considera como “su principal enemiga”.
¿Y qué tal Paredes?
El problema del ex alcalde sería adentro y afuera.
A pesar de que fueron resarcidos sus derechos como militante panista, su proceso de expulsión dejó profundas heridas entre grupos que seguramente no sanarán nunca.
Es mal visto por el grupo político del gobernador a pesar de que en la campaña 2010 respetó al pie de la letra un pacto de no agresión acordado de palabra con Moreno Valle, al que si bien no lo apoyó abiertamente, tampoco lo tocó ni con el pétalo de una rosa.
Recientemente, después de la debacle panista en la elección federal del 1 de julio, reconoció que el PAN necesita un cambio radical de liderazgos y actitudes y propuso una refundación en base a quienes han demostrado que saben ganar elecciones, en obvia referencia a Moreno Valle.
Aún así, no pasaría el veto gubernamental ni de broma.
El nombre de Myriam Arabián se maneja desde hace semanas como una posibilidad al interior del PAN.
Sería un perfil sin duda muy competitivo en una asamblea de delegados, pero su fugaz paso por el gabinete del gobernador tuvo como saldo final diferencias irreconciliables con el morenovallismo quien ha manifestado que la hoy delegada federal de Sedesol no tendrá tiempo para perfilar su proyecto político personal, porque estará muy ocupada atendiendo una serie de denuncias penales en su contra que aparecerán como por arte de magia en la coyuntura previa a la elección del candidato panista a la alcaldía.
¿Cómo la ve?
El último en la lista podría ser Humberto Aguilar Coronado.
“El Tigre” cuenta con aliados de peso al interior del partido, a pesar de que el grupo político al que pertenece fue tratado con los pies por el presidente Calderón y el CEN del PAN.
Aguilar no lleva una relación tan mala como los anteriores con el gobernador Moreno Valle, a pesar de que quedó fuera de la administración pública estatal.
En campaña fue un apoyo importante para el entonces candidato y se generaron lazos que a pesar de los siempre impredecibles vaivenes de la política aldeana no se han roto totalmente.
Si de entrada se sabe que cualquier posición del grupo político del alcalde Eduardo Rivera va a ser vetada a priori por el gobernador, Beto pudiera ser una opción con posibilidades.
Claro, falta ver si al final se atrevería.
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Twitter: @ValeVarillas























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