Osteoporosis panista; 250 mil al desempleo con EPN

Por: Alejandro Mondragón
La derrota electoral del pasado 1 de julio tendrá severas consecuencias no sólo para el PAN como partido sino para su militancia, que cada vez en mayor medida se incorporó a trabajar en el gobierno.
De los casi 4 millones 700 mil empleados del gobierno registrados hasta diciembre de 2009 (último dato disponible) alrededor de 250 mil son panistas (90 mil miembros activos de 316 mil y 160 mil adherentes de un millón 480 mil, según los operadores de la campaña interna de Ernesto Cordero) y unos 50 mil de ellos ganan más de $80,000 al mes ocupando los más altos cargos del Poder Ejecutivo Federal tanto en las instalaciones centrales de las diferentes secretarías y organismos federales en la ciudad de México, como en sus delegaciones en las 32 entidades federativas.
Los panistas perderán adicionalmente muchos puestos no registrados en el “Analítico de Plazas y Remuneraciones del Presupuesto 2012” de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, como son igualas como asesores y consultores, o negocios como proveedores y contratistas. Tal como se ve, el asunto es un verdadero cataclismo para el panismo, que sin duda verá mermados sus estándares de vida.
Se prevé que las cúpulas serán rebasadas por los inconformes, pues ha sido evidente su incapacidad para plantear estrategias y operarlas.
Contrastó el desempeño en campaña de Pedro Joaquín Coldwell con el de Gustavo Madero Muñoz al igual que el de los equipos cercanos de ambos.
La derrota coloca a la dirigencia panista en extrema debilidad. Desde 2005 el PAN no ha tenido un liderazgo con autoridad moral, sino que ha sido conducido mediante la coacción y la exclusión basadas en la capacidad de dar chambas o de vetar a quien no se alinease con los grupos dominantes.
Esta forma de control parece eficaz mientras se pueda otorgar prebendas, pero al perderse esta capacidad casi en su totalidad -como está sucediendo- los excluidos vendrán a la carga sin que los déspotas fracasados tengan forma de hacerse obedecer. No gozan del respeto ni del afecto de la militancia, sino que hay muchos agraviados con sólidos argumentos para echar a la cúpula panista.
Todo indica que los relegados durante este sexenio, entre quienes pueden estar personajes como Diego y otros, regresarán por sus fueros, mientras que gobernadores como Guillermo Padrés, Mario López Valdez, Rafael Moreno Valle y Marcos Covarrubias aprovecharán la debilidad de yunquistas y calderonistas para replantear los equilibrios de poder en el partido.
Ya se percibe una intensa operación en varios estados para agrupar a la disidencia.
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Comentarios
Claro que el precio será la paralización del sector publico por un tiempo, cosa que no importa porque el país merecido tendrá entrar en recesión como premio a su mediocridad al permitir que el PRI regresara al poder.
Al menos EPN nunca dijo que si los empleados del gobierno votaban por el conservarían su empleo. Cosa que Rafa si prometio y por cierto no cumplió y eso que firmo ante notario: Cumplo mis promesas o me voy....
AHORA NO TENEMOS PORQUE PREOCUPARNOS DE LOS PANISTAS QUE SE QUEDARON SIN CHAMBA NI MODO A BUSCARLE.