Elba Esther, más incómoda que nunca

Por: Valentín Varillas
Las cada vez más evidentes ligas entre Enrique Peña Nieto y Elba Esther Gordillo Morales empiezan a jugar en contra del priista en un momento clave de la campaña presidencial.
Lo que al principio de la contienda era considerado como una fortaleza electoral, hoy es una pesada losa que tiene que cargar el candidato, cuando las encuestas muestran una preocupante tendencia a la baja en términos de intención de voto.
Sí, el enorme y cada vez más contundente desprestigio social de la mal llamada “maestra”, vino a romper el mito de que la supuesta mujer más poderosa de México es clave para que sus aliados ganen elecciones.
No ha sido así en este 2012.
La operación electoral de los maestros se ha centrado principalmente en mantener el nivel de votación mínimo que le exige la ley al PANAL para mantener su registro como partido político y han dejado a un lado las acciones de movilización a favor de la candidatura de Peña Nieto.
En el búnker priista resulta cada vez más incómoda la inevitable asociación mental que hacen los electores potenciales de las figuras de Gordillo y Peña, lo que ha tenido como consecuencia el nulo convencimiento de los indecisos, vitales para definir una elección como la del 1 de julio.
Ejemplo claro de lo anterior es el abierto rechazo por parte de movimientos de jóvenes a la oferta electoral de Peña Nieto y a lo que políticamente representa.
La figura de Elba Esther, sin duda, ha servido para radicalizar esa postura concreta de un grupo social con un peso específico real en el padrón electoral nacional.
Al ver este escenario, hace poco más de tres semanas, un emisario de toda la confianza de Peña le propuso personalmente a la maestra que tuviera un bajísimo perfil en los días previos a la elección, para no afectar aún más al priista.
Que ni de chiste hiciera declaraciones a favor de su proyecto político y mucho menos que se fuera a aparecer en alguno de sus actos de campaña.
Este emisario le recordó a Elba Esther los enormes beneficios que tendría su sindicato en caso de ganar el PRI la presidencia y le planteó el escenario contrario, el del potencial triunfo de alguno de sus enemigos: López Obrador o Josefina Vázquez Mota.
En ese momento, el fantasma de Joaquín Hernández Galicia, “La Quina”, se hizo presente.
Al parecer, Gordillo tomó en cuenta la “recomendación” del equipo de Peña y prácticamente no se ha dejado ver en esta elección.
Después de su incendiario discurso con motivo del Día del Maestro, en donde delante del presidente Calderón arremetió con todo en contra de la candidata del PAN, Elba Esther ha sido un elemento virtual de golpeteo muy rentable en esta contienda.
Está presente en el discurso, en la realización de spots y hasta en los debates entre presidenciables, pero físicamente, ella vive un parcial autoexilio dorado en aquella faraónica mansión de San Diego, comprada claro con su humilde salario de maestra.
¿Le suma o le resta a Peña?
Puede ser el inicio del otoño del cacicazgo.
Ojalá.
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