“¡Paren a AMLO!”: la orden en el PAN

Por: Valentín Varillas
La semana pasada, Gustavo Madero y los principales operadores electorales del PAN nacional, definieron y echaron a andar una intensa tarea de cabildeo con gobernadores emanados del partido y otros liderazgos, para apoyar con todo las aspiraciones presidenciales del priista Enrique Peña Nieto en esta recta final de la campaña.
A Puebla llegó la instrucción a mediados de la semana pasada, lo que cayó de perlas entre el grupo político de mayor cercanía con el gobernador Moreno Valle.
Lo anterior, se decidió después de que poderosos miembros y simpatizantes panistas se mostraron abiertamente preocupados ante el CEN blanquiazul ante la inminente derrota de su candidata, Josefina Vázquez Mota, y por el crecimiento electoral de Andrés Manuel López Obrador.
Perdieron el sueño imaginando lo que un potencial triunfo presidencial de la izquierda pudiera significar para sus intereses.
La petición de cerrar filas en torno al eterno y viejo enemigo para impedir la llegada de otro, en teoría mucho más peligroso, se hizo desde hace poco más de tres semanas, pero fueron los resultados de recientes sondeos los que obligaron a la cúpula panista a decidirse a llevar a cabo la estrategia.
Los números, son el certificado de defunción política de su candidata y la confirmación de que la elección del 1 de julio será una competencia entre dos.
Resignados a convertirse en tercera fuerza electoral en el país, los panistas acudieron a los operadores del presidente Calderón para compartir información y definir estrategias conjuntas en aras de frenar al avance de la izquierda.
Las reuniones se intensificaron hasta depurar el esquema, el cual a su vez fue presentado a los estrategas de Peña Nieto para afinar detalles.
Medios nacionales como Reforma dieron puntual cuenta de las reuniones entre equipos de campaña y es más que evidente el hecho de que AMLO se ha convertido ya en el blanco de todas las críticas y ataques por parte de panistas y priistas.
Más allá de lo mediático, lo anterior tendrá consecuencias en la redefinición de objetivos en términos de la operación electoral de los programas federales de alcance social y en las acciones de compra y coacción de voto, sobre todo en estados como Puebla, gobernados por el PAN.
El visto bueno presidencial se explica en términos de una estrategia de control de daños después del monumental fracaso de la oferta electoral del partido en el gobierno.
Calderón está en un momento clave para negociar su futuro inmediato y es claro que ve en Peña Nieto más aptitudes de negociador efectivo que en Andrés Manuel.
Un triunfo de AMLO pudiera tener consecuencias fatales para el futuro del actual presidente y su familia.
Si bien en el programa Tercer Grado intentó mandar certidumbre, al prometer que si gana no iniciará una persecución contra Calderón, es lógico que la mayoría de quienes votarán por él le exigirán que encarcele a quien ha responsabilizado de la muerte de más de 60 mil mexicanos en su lucha contra el crimen organizado.
Si gana López Obrador, las expectativas ciudadanas en torno a su mandato serán enormes, una vez que la alternancia mexicana ha generado un casi generalizado descontento popular.
La legitimidad de AMLO tendrá que darse con acciones espectaculares que generen confianza y en aras de su credibilidad tendrá que ensayar la congruencia como herramienta principal de la toma de decisiones que tome al frente del gobierno.
La encarcelación de un ex presidente cumpliría con creces lo anterior.
Por lo tanto, en esta recta final de la campaña veremos otro capítulo más de ese maridaje perverso PRI-PAN, que tanto daño le ha hecho al país y que nos ha mostrado con contundencia que, aunque se venden como diferentes, en los hechos representan exactamente lo mismo.
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Comentarios
Ajá
Sorry pejistas, les tengo noticias:
Welcome back to 3rd. place again !