Fiestas de Mayo, la lejanía de la aclamación popular

Por: Alejandro Mondragón
Lo único que no logró el gobernador Rafael Moreno Valle en los festejos del 5 de Mayo fue la unanimidad. Hubo tres factores que lo alejaron de la aclamación popular: dos exógenos y uno endógeno.
Está claro ya que la naturaleza no es lo único que no puede controlar. Tampoco al Estado Mayor Presidencial, el cual arrebató el operativo de las fiestas de Mayo y, por ende, en su interés por salvaguardar la figura de Felipe Calderón Hinojosa no reparó en excluir a miles de poblanos.
El EMP por la mañana y tarde causó estragos en la logística de participación de asistentes que se quedaron sin presenciar el desfile, la escenificación de La Batalla de Puebla y la pésima movilización de invitados, donde muchos ya ni siquiera vieron ni estuvieron.
Tan lamentable su papel como la aparición de la lluvia que retrasó todo y ensanchó la brecha entre quienes aún con los inconvenientes lograron acudir al show nocturno de las televisoras y aquellos que ingenuamente creyeron formar parte de los beneficios de las acciones que transforman y se llevaron la empapada y espera de su vida (más de cinco horas) en el Estadio Cuauhtémoc.
Cómo explicarle a quien exigía el concierto de Marc Anthony que tenía que esperar más tiempo, pues el cantante boricua atendía el show de la élite del poder y había dejado en stand by su participación ante la masa.
Y ante la tozudez del EMP y la lluvia, la capacidad de reacción del gobierno del estado se vino abajo. Se quedaron paralizados, no supieron qué hacer y optaron por el silencio. Las cuentas oficiales en redes sociales que por la mañana y tarde estuvieron activas, se callaron ante el malestar de miles que exigían respuestas.
Frente a esta realidad hizo acto de presencia la polarización. Dos ópticas frente a un mismo festejo. Dos posturas, la buena y la mala.
Quien acudió a las fiestas lo consideró único, irrepetible, el mejor de la historia de Puebla, le dijeron a @RafaGobernador. El que quedó marginado lo consideró elitista, lamentable e indignante, pues se prefirió a unos cuantos que a la mayoría.
El que se quedó en casa para mirar por televisión todos los festejos del 5 de Mayo sin duda que pondera bien al gobernante, pero al enterarse que miles fueron olvidados en el Estadio Cuauhtémoc no deja de expresar un "qué poca madre".
Entre los propios simpatizantes del PAN existe este debate. De 60 camiones que rentaron para asistir a las fiestas, 50 se regresaron porque sus lugares estaban ocupados y no se les permitió ingresar.
Y claro, los privilegiados se asumen como poblanos extasiados por unas fiestas únicas, pero los detractores también reclaman su ciudadanía y consideran que todo fue un despilfarro.
Las imágenes del concierto de Alondra de la Parra, cuyo costó ascendió a 400 mil pesos, eran elocuentes. Adentro de Catedral la élite del poder, afuera la masa mirando en las pantallas un espectáculo de primer mundo, al que ellos no estaban invitados.
Habrá que esperar, entonces, los festejos del Bicentenario de la Batalla de Puebla.
Ya nada más faltan 50 años.
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Comentarios
Por lOS MISMOS elitistas NI mmadres
Nad más chequen las comiditas que arman y quienes son los invitados.
La crema y nata.