Se disparan divorcios en el siglo XXI
El matrimonio es un sueño para unos y un pesar para otros, pero a la mayoría de la población, tarde o temprano le llega. El meollo del asunto está en saber llevarlo y aunque muchas veces la duración del mismo depende del conocimiento previo de la persona y la solidez del noviazgo, hay muchos más factores que intervienen en el fracaso del mismo, es decir, el divorcio.
Es cierto que los jóvenes y adultos de hoy hemos crecido en un mundo donde se respetan nuestras opiniones y sugerencias: tenemos más libertad de elegir, pensar y actuar; muchos llegamos a tener educación superior y por ende -sobre todo la mujer-, no es dependiente económico de su pareja. Ahora ya no hay de que si el marido no me mantiene, entonces no puedo sobrevivir.
Estos factores culturales explican parte del problema. La mujer participa activamente en las decisiones del hogar, pues también aporta dinero a la casa. Y aunque no lo haga, la sumisión y el sometimiento del otro, parecen ideas prehistóricas en este siglo XXI. Obviamente hay cavernícolas que propician situaciones de violencia, locura, infidelidad, alcoholismo y otras razones de peso que nuestra sociedad considera válidas, pero la mayoría de los divorcios son simplemente, por incompatibilidad de caracteres.
¿Es cierto que la gente ‘ya no aguanta nada’? ¿Ya no tenemos paciencia? ¿Estamos acostumbrados a hacer lo que se nos de la gana? ¿Nos han educado a respetar tanto las ideas u opiniones de cada quien, que no podemos encontrar consensos? ¿Ya no se puede negociar? ¿Ya todo es irreconciliable? ¿Qué no nos damos cuenta que somos incompatibles con nuestra pareja desde antes de casarnos, o simplemente se nos agota el estoicismo? ¿Pensamos en nuestros hijos para quedarnos o salirnos, es decir, los incluimos en la decisión?
La inminente amenaza del divorcio requiere, cuando todavía es amenaza, la voluntad de ambos cónyuges para resolverlo, es decir, la voluntad para enfrentar los problemas y no huir de ellos o evitar su simple molestia. Un excelente ejemplo es la película “The story of us”, donde Michelle Phieffer le dice a Bruce Willis que ellos construyeron una historia y románticamente rescatan un matrimonio que estaba a punto de fracasar.
Lo anterior sin mencionar que el divorcio es un trámite y como tal, es molesto, tardado, cansado y con dilaciones procesales limitantes. Aunque ahora en países como España se ofrezca el ‘divorcio express’ –parece que ni para eso nos podemos tomar el tiempo- no implica que la lentitud o rapidez sea factor para tomar la decisión: si lo pensaste, discerniste, lo crees necesario y no hay más remedios, pues a llenar requisitos y comprobar una causal.
Si realmente crees que estarías mejor en todos, absolutamente todos los aspectos de tu vida sin esa persona, he ahí otro argumento más. Pero no me vengan con casos de personas separadas que esperan a cumplir el año de casados para iniciar los trámites de divorcio. Eso sí es una grosería.
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Algunos datos relevantes:
La violencia intrafamiliar es la principal causa de divorcio en Puebla, ya que en un 90 por ciento de los casos de divorcio que se presentan en el estado está presente algún tipo de violencia no sólo física, sino emocional o patrimonial.
Puebla, Hidalgo y Chiapas registran la menor tasa de nupcialidad (matrimonios contraídos por cada mil habitantes) en el país. Quintana Roo, Guerrero y Durango registraron las mayores tasas en el 2005.
En España, 70 de cada cien matrimonios terminaron en divorcio en el 2006. La tendencia continúa.
En México, 13 de cada cien matrimonios terminaron en divorcio en 2006, lo que representa un incremento del 66% con respecto al año 2000. El promedio de duración del matrimonio es de 10 años.
Baja California, Chihuahua y Colima son los estados con más divorcios; Oaxaca, Tlaxcala y Guerrero los estados con menos divorcios.
La Edad promedio de los hombres al divorciarse es de 38 años, de las mujeres de 35.
De los hombres que se divorciaron, 22.5 por ciento declaró tener secundaria; 19.3 preparatoria y 19.1 estudios superiores; en el caso de las mujeres, las proporciones fueron de 23.3, 17.8 y 17.2, respectivamente.
Ante el creciente número de divorcios presentados en Puebla y la preocupación que este fenómeno ocasiona tanto a las autoridades sociales, civiles y eclesiásticas; se ha creado el Centro Estatal de Mediación, una oficina que en coordinación con las autoridades judiciales y la iglesia, busca servir precisamente como mediación, entre parejas que atraviesan por problemas y buscan como solución al divorcio.
Fuentes: INEGI
http://www.registrocivil.puebla.gob.mx/PortalRC/ServTramiteDivAdm.aspx
www.periodicodigital.com.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=48301&Itemid=67
http://www.oem.com.mx/elsoldepuebla/notas/n611954.htm
http://www.periodicodigital.com.mx/index.php?option=com_content&Itemid=67&task=view&id=48152
http://www.mujernueva.org/articulos/articulo.phtml?id=7157&td=5&tse=
El matrimonio es un sueño para unos y un pesar para otros, pero a la mayoría de la población, tarde o temprano le llega. El meollo del asunto está en saber llevarlo y aunque muchas veces la duración del mismo depende del conocimiento previo de la persona y la solidez del noviazgo, hay muchos más factores que intervienen en el fracaso del mismo, es decir, el divorcio.




