Martes 21 de Mayo del 2013

La ambigüedad como sello particular (Parte1)

tempestad27

Por: Valentín Varillas


A lo largo de su trienio, Blanca Alcalá dictó cátedra de cómo utilizar la ambigüedad como estrategia para obtener beneficios políticos personales, aún en las más desfavorables coyunturas.

Consciente de que nunca fue la carta de los marinistas para llegar a la alcaldía en el proceso local del 2007, la ex presidenta le dio forma a una relación muy poco ortodoxa con el gobierno del estado.

Sin llegar a condiciones de rompimiento potencial o de abierto enfrentamiento con Mario Marín, Alcalá supo mostrar una cara de institucionalidad cuando así le convenía y deslindarse del gobernador y su grupo en los momentos en donde no le resultaba provechoso que se le ligara.

En este contexto, existieron etapas de la relación entre poderes en donde las reuniones entre alcaldesa y gobernador eran cada vez más esporádicas y los acuerdos- pocos por cierto- tenían que ser amarrados y operados por los colaboradores de cada uno de ellos, evitando así al máximo los incómodos encuentros personales.

Únicamente cuando era indispensable, cuando resultaba absolutamente necesario, Marín y Blanca se reunían, casi nunca a solas y en la mayoría de los casos teniendo como testigos a los representantes de los medios de comunicación.

Si bien la animadversión puede interpretarse como una cuestión personal o particular, existieron evidencias claras de que la mala relación que existió entre  Mario Marín y Blanca Alcalá tuvo consecuencias claras en la aplicación de los planes y proyectos prioritarios contenidos en el Plan Municipal de Desarrollo.

Se trató de obras conjuntas, en teoría prioritarias para el gobierno de la ciudad y que se quedaron en la congeladora porque jamás contaron con la suficiencia presupuestal.

Al calor del proceso interno del PRI para elegir a su candidato a la gubernatura en 2010, Alcalá utilizó nuevamente la ambigüedad para generar las condiciones ideales para negociar su futuro político.

Alcalá entendió desde el principio que quien iba a tomar la decisión final defendería con todo su estrategia particular y se morirá con su candidato, pasara lo que pasara.

Blanca aceptó salirse de la baraja sucesoria por gusto propio y así se mantuvo ajena a la burda y cada vez menos efectiva estrategia de victimizarse para sacar raja política de una coyuntura.

En corto, avaló su retiro voluntario, pero permitió que fuera Alejandro Armenta, el entonces  líder del partido, quien lo anunciara para que la decisión tuviera la institucionalidad que da el cargo y no se interpretara su salida de la contienda como producto de un capricho personal.

Sin embargo, en plena contienda interna, Alcalá estuvo a punto de romper con su partido cuando sintió que su declinación no estaba siendo bien pagada por el grupo político gobernante.

Mañana, la historia.

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Comentarios

 
#2 JUAN GUZMAN 27-02-2012 08:58
OYE VARILLAS QUE TE HIZO LA EXPRESIDENTA PORQUE SE NOTA MUCHO ENOJO EN TU TEXTO.
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#1 Carlos Osorio 27-02-2012 08:56
Pero si Blanca Alcalá siempre demostró utilizar la ambigüedad desde que tenía pequeños huesitos en administracione s pasadas.
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