Candado priista para selección de candidatos

Es oficial, el PRI esperará hasta después del domingo 19 de febrero, una vez que PAN y PRD definan a sus candidatos al Senado de la República y las diputaciones federales locales, para determinar cuántos de los registros presentados en Puebla por aspirantes a una candidatura a diputación federal por la vía uninominal, considera como válidos.
La medida fue dictada por el Comité Ejecutivo Nacional del tricolor, aplica para todos los estados de la República y tiene como objetivo primordial mantener a sus precandidatos con la expectativa hasta el final, para evitar una potencial desbandada de militantes hacia otros partidos, principalmente Nueva Alianza.
Y es que, una vez rota la alianza con el PANAL, priistas de todas partes del país han recibido ofertas para integrarse a la oferta electoral del partido de Elba Esther Gordillo, lo que para algunos de ellos significa su última oportunidad para mantenerse vigentes en la política partidista.
No quieren que casos como los de Enoé González Cabrera o el de Víctor Hugo Islas sean la constante.
De esta manera, el tricolor pospone nuevamente sus plazos internos para la selección de candidatos, algo que si bien no representa alguna violación a los tiempos estipulados por el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, en los hechos es una clara muestra de la profunda división que existe entre grupos priistas en todo el país.
A pesar del esfuerzo, casi obsesivo, por minimizar estas diferencias, por lo menos en el discurso, cada vez resulta más evidente el hecho de que ni la dirigencia nacional del partido ni los operadores principales de Enrique Peña Nieto han tenido ni la autoridad, ni la confianza necesarias como para cerrar filas y perfilar un PRI que llegue unido a la contienda electoral del 1 de julio.
Paradójicamente, el hecho de que el precandidato priista a la presidencia ocupe el primer lugar en todas las encuestas publicadas sobre preferencias electorales, ha sido un catalizador que ha acelerado la ruptura potencial de grupos y ha alimentado de paso los consecuentes apetitos personales de militantes con aspiraciones.
Tal parece que algunos viven con la esperanza de colgarse de la imagen y arrastre de Peña Nieto, suspirando porque se repita un fenómeno similar al que llevó a Vicente Fox a la presidencia y que de paso terminó con el régimen priista de partido único., pero sin medir las consecuencias de una desbandada.
Al interior del PRI se ha detonado un proceso de canibalismo tal que puede terminar con el sueño tricolor de regresar a Los Pinos, cuando, a pesar de todo, por fin tienen posibilidades reales de ganar la elección presidencial.
Ni hablar, priistas al fin.
La lista final se tendrá que dar a conocer a más tardar en un par de semanas, para que se inicie al interior la tradicional operación cicatriz y se repartan los infaltables cheques al porvenir, todo antes de la semana del 15 al 22 de marzo, plazo que considera la Ley electoral para el registro de candidatos.
Ahí veremos por fin si se privilegian criterios de rentabilidad electoral o si, otra vez, como sucedió en la designación de la fórmula al Senado y en la renovación de la dirigencia estatal, puede más la meritocracia interna y los intereses de grupo.
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