La liga, al final, se rompió por la parte más delgadita

Por: Alejandro Mondragón
Todo empezó en la transición del 2010.
Rafael Moreno Valle era el gobernador electo.
A la dirigencia estatal panista llegó el expediente de René Lezama, ex delegado de Sedesol, operador blanquiazul en Tehuacán y próximo consejero estatal.
Se trataba de los resultados de una auditoría del SAT, donde se establecía el incumplimiento del pago de 25 millones de pesos de una de sus empresas.
El mandatario electo fue enterado del caso por el líder panista, Juan Carlos Mondragón; y por Pablo Rodríguez Regordosa, hoy titular de Secotrade. Moreno Valle dejó en claro que era un asunto fuera de su competencia, se deslindó y recomendó tratar el tema con las autoridades federales del SAT en Puebla, a cargo de Antonio Gali.
Se desconoce cuál ha sido el curso del caso, pero está claro que después de la reunión de René Lezama con los enviados del SAT, algo no gustó a los panistas.
Sobre todo porque el apellido Lezama formaba parte del paquete de propuestas para el gabinete morenovallista que formuló la dirigencia del PAN y que en estricto sentido sería rechazada porque no se incluyó en los acuerdos para integrar la Coalición “Compromiso por Puebla”.
En el tercer día de gobierno, Antonio Gali se despidió de una reunión con Moreno Valle en Protocolos cuando recibió una llamada del mandatario: Urge te regreses.
Al llegar le dijo que en uno de los privados se encontraban el procurador Víctor Manuel Carrancá y la contralora Patricia Leal, porque habían presentado una denuncia en su contra por corrupción y frente a él se iba a conformar la denuncia.
Gali acudió completamente desconcertado y se encontró con que el denunciante era ni más ni menos que Pablo Rodríguez Regordosa, titular de la Secotrade.
Palabras más, palabras menos, le dijo que estaban por llegar tres empresarios que habían sido objeto de extorsiones por parte de uno de sus operadores, para que a cambio de 1.5 millones de pesos cada uno, se les asignara obra pública.
Gali negó los hechos y exigió pruebas de lo que consideró una infamia.
Ahorita llegan, vienen directamente de la ciudad de México porque acaban de presentar la denuncia en Hacienda, dijo Rodríguez Regordosa..
Y les dieron las diez, las once, las doce y la una… Pablo marcaba el directo de su hermano Gerardo Rodríguez Regordosa, subsecretario de Hacienda, para pedirle que apurara a los testigos de la extorsión.
Nunca se presentaron. El caso se archivó, pero quedaron heridas que siguen sin cerrarse en el gabinete.
Rodríguez Regordosa pidió la intervención de Juan Carlos Mondragón para explicarle al gobernador que sí hubo dicha anomalía y el líder lo hizo, pero sin pruebas, por lo que quedó también mal parado.
Este es el contexto que explicaría hoy parte de lo que ocurre en la relación desgastada entre la dirigencia panista y el gobierno.
El tema de la participación de priistas, como Mario Rincón, fue la gota que derramó el vaso; cuando se pidió desde la Secretaría General de Gobierno que se defendiera su causa desde el partido.
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Comentarios
Carajo, al rato van a cobrar la entrada a la SEDUOP. Y nosotros que creíamos que Javier García era el más chingón de los rateros....................
A MUCHOS PANISTAS NOS PROMETIO PUESTOS CON TAL DE QUE LO APOYARAMOS Y AL YUNQUE NI SE DIGA