Martes 21 de Mayo del 2013

Los 71 años del PAN

En El marco de la celebración del 71 aniversario de la fundación del Partido Acción Nacional, bien vale la pena hacer algunas reflexiones y circunscribirlas al ámbito local también. Digo, con motivo del cumpleaños.

El PAN, efectivamente, surgió como una alternativa de ciudadanos que no estaban de acuerdo con el modelo revolucionario que ostentaba el poder como producto de una lucha armada y que tenía como objetivo el conservarlo. Esa fue la intención y sustento ideológico del PRI (antes PNR y luego PRM) desde su fundación y desarrollo del propio sistema político mexicano.

Los fundadores del PAN (destacando dese luego Manuel Gómez Morín) entendían que su misión era luchar contra ese sistema y que ella no podría lograrse si no era a través de la formación de sus cuadros y el fomento de los valores cívicos nacionales entre sus simpatizantes y miembros. Y así funcionó de hecho durante varias décadas: Como una oposición testimonial al sistema priísta, pero sin grandes aspiraciones de llegar a ser gobierno (?brega de eternidades?, a decir del propio Gómez Morín).

Por supuesto, tarde o temprano tendría que plantearse una metodología para llegar al poder. No podía ser siempre una pura oposición cívica al sistema la del panismo tradicional. Y fue entonces cuando nuevas generaciones también llegaron a nutrir sus filas y liderazgos. Y efectivamente también, comenzaron a ganar elecciones.

El problema es que durante muchos años el panismo se acostumbró a ser la oposición crítica y descarnada a  los excesos del sistema priísta. Y se preparó muy poco (o de plano nulamente) en cuestiones de política práctica. De ejercicio gubernamental, vamos.

Por ello, entre otras cosas, el PAN como partido (y sus líderes y miembros) funciona en forma excelente como partido crítico y opositor de gobiernos. Pero en la mayoría de ocasiones no resulta muy bueno en la praxis gubernamental. Los datos no mienten: Luego de ejercer períodos gubernamentales (municipales, estatales y seguramente federales), el PAN pierde elecciones siguientes, ante el desencanto de la sociedad (o la mayoría de ésta, pues) por no experimentar los extraordinarios cambios prometidos.

Y esa fue la historia en no pocos sitios durante los años noventas y la primera década del siglo XXI: El PAN gana gobiernos? pero los pierde al siguiente período o a lo mucho a los dos siguientes, causando el regreso del PRI en la mayoría de los casos. ¿Qué les sucede?

En primer lugar, que no es lo mismo ser oposición que gobierno. Estando del lado opositor es relativamente fácil criticar en forma implacable todo lo que haga o deje de hacer el gobierno en turno. Y claro que con mucha razón casi siempre: los regímenes priístas no se han caracterizado nunca por ser modelos de honestidad y eficiencia (no conozco de algún caso importante donde la alternancia haya sido de PRD hacia PAN). El problema llega cuando las autoridades panistas no resuelven tampoco los problemas que le achacaban al anterior gobierno? llega entonces también una profunda desilusión entre los ciudadanos comunes.

Y en segundo lugar, porque los protagonistas de las victorias del PAN, en no pocas ocasiones, terminan cometiendo los mismos ?o peores- excesos de corrupción o ineficiencia de los regímenes tricolores que tanto criticaron. Y no es lo mismo ante el grueso de la sociedad el que los priístas sean corruptos que el que los panistas lo sean: La verdad es que de los priístas ya sabe cuál es su tradición, pero de los panistas es imperdonable, pues durante años se la pasan criticando las rapacerías tricolores. Es como cuando un individuo es mujeriego o promiscuo: En un hombre común y corriente es criticable? pero hasta cierto punto normal; pero no sea un sacerdote el que cometa los excesos porque entonces recibe el rechazo unánime de la gente.

Y quizás (entre otras muchas cosas que escapan al espacio de esta colaboración) sea por ello entonces de la poca eficiencia terminal de los gobiernos panistas (que no repitan mucho, pues). Y también por eso probablemente ha sucedido en los últimos años que el PAN no gane tantos procesos electorales. La gente termina por conocer a los políticos de cada partido.

Al menos en Puebla, la balanza de victorias del PAN es aún muy reciente. Y en muchos sitios, aún ganando, no suele repetir. Pocos se han preocupado en reconocer que aunque efectivamente el PAN ganó muchos Municipios nuevos en las pasadas elecciones del 4 de julio? también perdió un buen número de Alcaldías que estaban en su poder.

Y lo peor en su 71 aniversario: En la mayoría de Estados donde hubo elecciones para Gobernador, el PAN tuvo que llevar como candidatos a ilustres y famosos ex priístas (al menos en Puebla, Oaxaca, Sinaloa? pero también en Veracruz, Durango y en muchísimos Municipios de dichas Entidades). Es más, los tres Estados donde ganó, no fue con candidatos panistas de prosapia. Aceptémoslo.

(Desde luego el anterior comentario no se acomoda al caso de Puebla capital, donde sí ganó un panista de origen y con trabajo añejo en las filas blanquiazules, como es el caso de Lalo Rivera?la excepción confirma la regla).

Repito la pregunta: ¿Qué pasa en el PAN? Vaya, que no sabe ya ganar elecciones si no es con candidatos externos (no panistas tradicionales, pues) y si no es en sitios donde la gente anhela desesperadamente la alternancia.

En otras palabras: ¿El PAN está ganando realmente elecciones? O bien, ¿No es en casos muy especiales y con candidatos que no provienen originalmente de sus filas? Y lo más preocupante: ¿Repetirán?

Creo honestamente que el examen de conciencia es obligado entre sus líderes y militantes? ante sus 71 años de existencia. Porque los festejos a veces suelen nublar la visión.

Y nadie les niega ni escatima sus victorias, desde luego. Finalmente los triunfos electorales son la razón de ser de cualquier partido político en el mundo. Aunque éstos ?haigan sido como haigan sido?.

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