El efecto boomerang?
En pleno proceso de selección del candidato del PRI a la gubernatura, los zavalistas pidieron al rector Enrique Agüera promover la expulsión de Enrique Doger Guerrero de la Universidad Autónoma de Puebla.
Agüera se negó para evitar que la institución quedara a merced de los intereses priistas, lo que le ocasionó un distanciamiento con Javier López Zavala, el cual se creció en la medida en que los datos duros de la encuestadora universitaria no favorecían al abandero tricolor.
Ahora un grupo de académicos y trabajadores han empezado a operar al interior de la BUAP para que se expulse a Doger, debido a que consideran se encuentra detrás de descalificaciones cibernéticas contra la figura del Rector.
La pregunta, ¿qué hará Agüera?
Y es que hasta el momento ningún dirigible ha lanzado, contrario de lo que ocurre con las huestes del ex presidente municipal de Puebla. No es la primera que Agüera enfrenta campañas dogeristas.
¿Dará luz verde a académicos y trabajadores para llevar al Consejo Universitario la expulsión de Doger? ¿Se mantendrá estoico ante la andanada en su contra? ¿Se comportará como académico o político ante este dilema?
Está claro que Doger quiere regresar a la institución para influir como interlocutor ante el morenovallismo.
Kramer vs kramer
Lo cierto es que las voces al interior de la institución contra Doger crecen. Su sobrino José Marun Ibarra Doger publicó en Status el pasado miércoles:
?El pasado lunes fui objeto de una atenta invitación para analizar a los grupos políticos de la BUAP, para que los grupos de estudiantes, profesores y administrativos que conozco y son mis amigos empiecen a reflexionar sobre el futuro de la institución y para empezar a ?pensar? en formar parte de una aparente nueva forma de actuar que no tenga nada que ver con la actual administración universitaria y para conformar nuevos grupos que no obedezcan a la propia universidad sino a alguien más.
?Dicha invitación surge de Fernando Juárez Labadié que, como tal, es uno de los principales y más cercanos colaboradores de Enrique Doger Guerrero desde los tiempos en que este último era rector de la Univeridad; Juárez Labadié ha sido un operador muy importante para Enrique Doger y su equipo, incluso en las campañas en las que ha participado para la presidencia municipal, diputación, INDEMA etc., ya que controló y controla aún los destinos de toda la estrategia de información de Doger mediante internet y si no me equivoco, fue parte importante de su gabinete de asesores en el ayuntamiento, por cierto, repudiado por los universitarios.
?El análisis es obligado; como estratega, Don Fernando, junto con otros que ya ventilaré después, buscan a todas luces ?operar? un regreso de su aún jefe al interior de la Universidad para incidir, meter mano, controlar o como dijera cualquier renombrado político, conseguir capital político dentro de la BUAP para varias cosas, entre las que destacan: vender consensos e información al nuevo gobernador haciéndose ver como la mano que mece la cuna en la BUAP; tener con qué respaldar su posible liderazgo del PRI ante Beatriz Paredes y Peña Nieto (o el que sea) con ese capital político, conseguir influencia en medios de comunicación, negociar puestos y prebendas con diferentes sectores empresariales y, por supuesto, para mantenerse en el poder a toda costa. (Por supuesto se sabe que a Enrique Doger no lo quieren ni en el PRI, ni en el PAN, ni en su casa).
?La invitación que menciono al inicio, muestra la clara tendencia del ex-rector Doger y de sus más cercanos operadores y estrategas para intentar recuperar el terreno perdido (totalmente perdido diría yo) en la BUAP, todos en Puebla saben que Doger terminó con un altísimo rechazo de los universitarios y con críticas serias de la oposición a su desempeño con señalamientos, no lo digo yo, ahí están las declaraciones de personajes universitarios sobre la promotora universitaria, el desfalco en las farmacias, las pésimas obras y la gran cantidad de edificios sin terminar con costos exagerados, así como una larga lista de críticas que acompañaron su salida, lo que explica el franco rechazo que se sabe tienen los universitarios por el ex rector.
?Soy universitario de casi toda mi vida, conozco bien a la Universidad y puedo decirle lector, que en la Universidad hoy hay tranquilidad, prosperidad, crecimiento, seguridad laboral, buen clima y buen ambiente de trabajo, mejores condiciones físicas, docentes y en general académicas para nuestros alumnos a quienes nos debemos; tenemos una mejor reputación a nivel nacional e internacional y puedo asegurarle lector que todos vemos con buenos ojos a nuestra actual administración, estamos orgullosos de ser universitarios y estamos preocupados porque no queremos que regrese el señor Enrique Doger a meter la mano con sus operadores y menos a intentar desestabilizar una institución que hoy es orgullo de puebla y los poblanos.
?Seguramente, este escrito dará pie a muchos comentarios positivos y negativos pero le apuesto y anticipo que lo negativo, las denostaciones, las groserías e incluso las amenazas, vendrán de parte de la gente de Doger y de forma anónima; los comentarios positivos vendrán de universitarios, de padres de familia cuyos hijos están aquí o han egresado, de gente que tiene que ver con la BUAP, de empresarios que hoy engrosan sus filas con nuestros profesionales, todos comprometidos con un mejor futuro, todos con nombre y apellido. Ya veremos.
?No por último, pero sería incluso muy factible levantar una buena hipótesis para decir que todos los ataques anónimos que han surgido por la web y que se mandan y se multiplican en los correos electrónicos personales parecen tener nombre ya y puedan ser la base de esas estrategias para incidir negativamente en los destinos de la BUAP y en la política estatal desestabilizándolas con el fin de reposicionarse en el futuro mientras se ríe a carcajadas, pero ¿Cómo para qué? Si es lo que menos queremos. El rector de hoy no nos da miedo, no amenaza a nadie, ni grita, ni le pega al escritorio cuando se enoja, ni llama a sus funcionarios para amedrentarlos con groserías y con sus familias; no les grita a los consejeros universitarios, ni los funcionarios le temen, ni desconoce a su familia como sucedió con Doger y, por tanto, tampoco tenemos que dudar que lo que se dice del Dr. Agüera, que sí estudió un doctorado (no como el anterior que sólo es médico con maestría en Fisiología) en esas informaciones, no tiene fundamento y mucho menos es cierto, porque alguien más lo está haciendo a propósito. O como dice el médico: ?ps, que lo prueben??.
?Seguramente piso los callos de Enrique y sus colaboradores y mañana saldrán a decir que aman a la Universidad y que serían incapaces de hacer nada en contra de ella porque le deben todo, que la política es para hacer el bien social y asegurar el crecimiento, que ellos no han intentado meter la mano ni organizar nada y a nadie pero, yo no le creería nada porque fui y soy testigo de lo contrario y porque me lo dijo su operador Labadié y le digo por qué más lector, porque soy universitario, porque conozco a Enrique y porque me apellido Doger. Seguramente ya habrá oportunidad, ocasión y? le platicaré más si me lo permite?.
Y apenas, en efecto, es el comienzo.























