El PRI para Estefan... si quiere
El pasado jueves, minutos después del mediodía, en un céntrico café de la ciudad de Puebla, Jorge Estefan Chidiac recibió el ofrecimiento formal de convertirse en el próximo presidente del Comité Directivo Estatal del PRI en Puebla.
La invitación, sobra decirlo, fue estudiada, analizada y por supuesto palomeada por el propio gobernador del estado, Mario Marín Torres.
Sin embargo, más allá de la venia oficial, el perfil de Estefan puede acercarse mucho a lo que el priismo poblano necesita en estos tiempos en donde se juega su supervivencia como opción electoral en el estado.
De entrada, la nominación no recaería en un personaje de la malograda burbuja marinista, lo que se ha convertido ya en una exigencia a una sola voz de las diferentes corrientes que interactúan en el Revolucionario Institucional.
Así, por lo menos en apariencia, quedaría satisfecha la condición de que la PRI poblano llegue una figura que privilegie la inclusión, factor que los propios tricolores interpretan como una de las principales causas de su derrota en las urnas el pasado 4 de julio.
?Un partido para todos?- empieza ya a ser utilizada como la frase publicitaria mediante la cual se pretende convencer a los indecisos de las bondades que para su partido traería la nominación del ex diputado federal como próximo líder del priismo poblano.
Y es que, más allá de las filias y fobias que la carrera política de Estefan pueda despertar entre distintos personajes de la política local, la institucionalidad del priista está a toda prueba, condición que se vuelve fundamental al analizar fríamente el perfil de quien debe de ser capaz de dirigir al PRI poblano en la más complicada coyuntura de su historia.
Así lo demostró en la más reciente campaña cuando se echó al hombro la difícil tarea de convertirse en la voz más crítica del PRI durante la guerra sucia que se desató sin misericordia en contra del candidato opositor, hoy gobernador electo de la entidad, Rafael Moreno Valle Rosas.
Por conveniencia o cobardía, la gran mayoría de los más ?cercanos? a López Zavala rehuyó a la tarea.
Hubo quienes prefirieron moverse en las siempre convenientes aguas de la ambigüedad y la ambivalencia antes de jugarse el todo por el todo por el partido y su candidato.
Estefan no.
A pesar de que lo cerrado de la contienda convertía la estrategia de golpear sistemáticamente al rival en potencialmente suicida.
Lo paradójico de lo anterior es que, a pesar de haber sido el madreador oficial del PRI en la campaña, lo más atractivo del probable nombramiento tiene que ver con la capacidad de interlocución que tiene Estefan Chidiac con personajes importantes de las fuerzas políticas, antes de oposición, hoy electas.
Sí, con todo y todo no existe un priista en Puebla que pueda tender puentes de entendimiento efectivos con los grupos al interior, hoy resentidos por la poca inclusión que prevaleció en tiempos de la hegemonía marinista y con las fuerzas políticas distintas al PRI, con las que necesariamente tendrá que relacionarse ahora en su papel de partido de oposición.
Los interlocutores encargados de hacerle la oferta a Estefan pidieron una pronta respuesta.
El aludido requiere de tiempo para deshojar la margarita.
La decisión no es menor e influirá necesariamente en el derrotero que tome su carrera política.
Para bien o para mal.























