Lunes 21 de Abril del 2014

Mi hermano

Hola me llamo Soraya y tengo 20 años.

Desde siempre he sido muy abierta en esto del sexo, he tenido varias parejas y perdí la virginidad a los 15 años.

eros21En cambio mi hermano, no parecía así, a pesar de ser solamente un par de años más joven que yo, nunca se le había conocido novia ni siquiera amiga con derecho a roce.

Yo pensaba que era gay, hasta que un día salí de dudas.

Me estaba duchando como todas las mañanas para ir al instituto, algunas veces entro a lo loco y la puerta no se cierra del todo bien.

Esa mañana me encontraba secándome de manera lenta y observé que había dejado la puerta entreabierta, pero para colmo me di cuenta de que mi hermano me estaba observando cuando me secaba:

‘¡Será salido el mocoso este!’ Pensé.

Apuré y salí fuera para desayunar, entonces me percaté de que mi hermano tenía la polla tiesa, me encontré bastante enfurecida pero a la vez adulada, mi hermanito pequeño sentía deseos por mí.

Estuve bastante rayada con este tema todo el día, en las clases no me enteraba de nada y cuando estaba con mis amigas me encontraba ausente.

La cantidad de trabajo pendiente me hizo quedarme en la biblioteca esa tarde.

Cuando llegué a mi casa eran casi las ocho de la tarde.

Allí había silencio sepulcral, mis padres no volverían hasta pasadas las once. Solté mi mochila en el recibidor y me fui directa hacia mi cuarto, sin saber la sorpresa que me aguardaba dentro.

Mi hermano estaba con un tanga mío en la mano y se estaba tocando mirándolo. Estaba bastante confundida, no sabía qué hacer, decidí entrar y cantarle las 40 a ese mequetrefe.

-¿Se puede saber que haces con mi tanga mocoso?- Pregunté bastante enfadada

-¿Por qué estás tan molesta hermanita? Si sé que esto a ti te encanta-

-¡Deja el tanga ahí y sal de mi habitación ya!- Le grité

-¿Debería hacerte caso?-

Su cuerpo se arrimaba cada vez más al mío, sentí como acariciaba mi cintura, deslizaba sus manos hacia abajo.

-¿Seguro que quieres que me vaya?-

No respondí, me estaba excitando bastante. Me quedé quieta, sintiendo como su boca se acercaba a mi cuerpo. De un empujón me arrojó a la cama, se subió sobre mí, metiéndome la mano por debajo de la camiseta mientras besaba el cuello, uno de mis puntos débiles. Seguía así, hasta que logró subirme la camiseta y tocar mis pechos por encima del sostén.

Ya me tenía bajo su poder, no puedo evitarlo, cuando me besan en el cuello soy totalmente dominada.

Incorporada sobre la cama me quité la camiseta y mi hermano hizo lo mismo. Dejé que se pusiera sobre mi cuerpo rozándonos, sin detener el besuqueo en el cuello desabrochó mis pantalones, metiendo dentro la mano, mi coño estaba muy mojado por la excitación.

Mi hermano se bajó el pantalón, mientras que me susurró al oído: - Chúpamela preciosa-

Obedecí, me la metí entera en la boca, empapándosela por completo. Él estaba totalmente excitado, tenía los ojos cerrados y gemía de forma silenciosa.

Así estuve diez minutos hasta que me sacó la cabeza y me dijo que me tumbara en la cama.

Le hice caso otra vez, me quedé quieta sobre mi cama, él me bajó los pantalones y los tiró al suelo, dejándome solo con el tanga.

-Qué buena estás hermanita, estás haciendo realidad mi mayor fantasía- Dijo mientras besó mi entrepierna y me arrancó el tanga de golpe.

Metió un par de dedos en mi coño húmedo, no pude evitarlo y grité, no soy como él, mis gemidos son escandalosos.

Tranquila cariño, que nos pueden oír- Me dijo al oído

Sin pararse ni por un minuto, metió la polla dentro de mí, durante un rato pude callarme, pero cuando llegó el orgasmo no pude reprimirme más y chillé como loca.

Mi hermano tampoco pudo evitar lanzar un largo gemido, tras ello se corrió dentro de mí.

Nos quedamos dormidos un rato, cuando desperté mis padres habían llegado y él se habría marchado, a su habitación o me estaría espiando desde la puerta.

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