Empresas irresponsables abonan a la delincuencia: especialista 

Por Shanik David

 

Para ahorrar costos operativos, empresarios de diversos sectores incurren en actos de corrupción o al uso de bienes de procedencia ilícita, lo cual a la larga abona a la situación de inseguridad que se vive no sólo en Puebla sino en todo el país.

 

Esto lo comentó Felipe de Jesús Gallo Gutiérrez, representante de la consultora Madison Inteligencia México, y reconocer que “el problema no es sólo de las autoridades, quienes delinquimos somos los ciudadanos, debemos partir de ahí, que nosotros somos quienes cometemos los delitos”.

 

Como pruebas de esto mencionó, por ejemplo, que las empresas de autotransporte federal usan de manera constante el combustible que se extrae de manera ilícita de los ductos de Pemex, en particular en Puebla, situación que no sólo se da en el llamado Triangulo Rojo.

 

Señaló que en la zona del ducto de Tuxpan, en la Sierra Norte de Puebla, también hay una gran presencia de grupos dedicados al robo de combustible, por lo que estimó “cautelosamente” que el 70 por ciento de las empresas de transporte que operan en dicha región usan huachicol en sus unidades.

 

Sin embargo, este no es el único problema, pues las condiciones mismas en las que los empresarios requieren que sus empleados trabajen, con jornadas de hasta 24 horas al frente del volante para transportar mercancías también fomenta la venta y consumo de drogas, lo cual genera otros delitos colaterales.

 

Esto se puede observar en las carreteras, continuó, con la existencia de establecimientos clandestinos para la venta de combustible robado, prostitución, distribución de drogas, entre otros delitos, los cuales son fácilmente identificables.

 

Otro ejemplo de cómo los inversionistas abonan de manera indirecta al crecimiento de la delincuencia, dijo, es que cuando sufren algún robo prefieren absorber el costo de este hecho que denunciarlo, pues esto les puede aumentar el costo de sus pólizas de seguro, sin importarles que esto sólo fomenta la impunidad y la corrupción en diversos ámbitos.

 

Por esta razón, indicó que en la experiencia que tiene como exintegrante de la Policía Federal y ahora como consultor, ha detectado que las empresas en muchas ocasiones sólo buscan certificaciones para mejorar su imagen sin que esto se refleje en una mejora en su logística interna o en las condiciones de prevención del delito dentro y fuera de sus líneas de operación.

 

“Hay una débil cultura de la prevención del delito, no sólo en la sociedad sino también en las empresas”, lamentó, al indicar que debe haber una mayor responsabilidad de parte de las compañías para fomentar el Estado de derecho y la cultura de la legalidad.

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