PAN de género

Por Alejandro Mondragón

 

¿Hasta cuándo el PAN en Puebla se pronunciará fehacientemente contra la violencia de género?

 

El tic tac de las manecillas del reloj electoral se escucha conforme se agotan los plazos legales para el arranque formal de la campaña.

 

¿Con qué cara el PAN se apostará por las mujeres si dentro de sus filas existen panistas como el alcalde de Tecamachalco, Inés Saturnino, quien ha hecho de la agresión a las regidoras Ruth Zárate y Ruth Domínguez un estilo de gobierno?

 

¿No es el momento de una definición clara, ahora que se requerirán al menos mil 800 mujeres para ocupar las candidaturas?

 

¿Candil de la calle y oscuridad de la casa?

 

Está claro que el PAN en Puebla ha sido complaciente con tanta agresión de género.

 

Se mantuvo ajeno a los golpes políticos contra mujeres. Ahí están los agravios contra Elia Tamayo o la virulencia mediática hacia féminas como Ana Teresa Aranda, Roxana Luna y Blanca Alcalá.

 

Nunca hubo solidaridad de género. Lo más grave es que Inés Saturnino sigue impune, por esa visión machista del ejercicio del poder.

 

El alcalde del PAN cree que “poner en su lugar a las regidoras” es un chiste político.

 

La campaña panista será de defensa de la mujer. La propia secretaria general del PAN, Martha Érika Alonso, lanzó una campaña en defensa de las poblanas.

 

La Comisión Permanente del PAN tiene la palabra.

 

Un respeto cabal a las mujeres regidores de Tecamachalco pondría al partido en una posición muy diferente que seguir tolerando al misógino edil Saturnino.

 

Que la defensa de género no sea de dientes para afuera.

 

Y tapar la boca a líderes como Pablo Rodríguez que a la menor provocación llama chismosas o revoltosas a las mujeres que opinan diferente. Lenguaje incluyente, es lo que necesita.

 

 

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