La Mega Alianza que se viene

Por Alejandro Mondragón

 

El año electoral más pragmático para el morenovallismo fue el 2013: se usaron además de los recursos institucionales, aquella figura de las candidaturas comunes para llevarse el carro completo.

 

Ahora todo apunta que se recurrirá al mismo modelo, porque no se pondrá en juego la gubernatura y el Congreso del Estado, para escapar de cualquier acción legal.

 

Cuidarse las espaldas, pues.

 

La Mega Alianza nada tiene que ver con el nombre del candidato o candidata. Es para la reelección del grupo en el poder.

 

Al Frente Ciudadano por México (integrado por PAN, PRD y Movimiento Ciudadano) se sumarían en la figura de candidaturas comunes, Panal, Verde Ecologista, Compromiso por Puebla y Pacto de Encuentro Social.

 

A la par de la suma de topos del PRI, PT y alguno que otro ojete de Morena.

 

 

Está claro que la trascendencia del grupo es vital, toda vez que si el proyecto presidencial de Rafael Moreno Valle se descarrila, como todo hace suponer para este 2018, entonces habrá que construir para 2024.

 

Se requerirá un gobierno con recursos que sirva de caja chica para financiar con posiciones a los operadores y sostener la alianzas.

 

Para el morenovallismo, sin lugar a dudas, hoy existe un solo proyecto que es el de Moreno Valle.

 

El de Martha Érika Alonso no existe, porque depende del primero para nacer. Antes del 2 está el 1.

 

Si queda el 1, entonces el 2 no será para la señora, sino para otro que despacha en el Centro Histórico.

 

Sin embargo, ya se trabaja en la construcción de la mega alianza para el Gobierno y el Congreso del Estado.

 

No van a confiarse.

 

 

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