Peña Nieto y Moreno Valle, unidos por Grupo Atlacomulco

Por Alejandro Mondragón

 

¿Cuáles son las razones por las que el presidente Enrique Peña valora a Rafael Moreno Valle como aliado para el 2018?

 

¿Sería un eventual Plan B?

 

¿Un palero del candidato del grupo en el poder, José Antonio Meade?

 

Aquí, los datos duros que pueden perfilar una alianza política para tener un aliado que evite la persecución del peñismo cuando acabe el sexenio.

 

Carlos Hank González, nieto del creador del Grupo Atlacomulco, es la principal figura empresarial detrás de los proyectos privatizadores del gobierno de Puebla.

 

Hank González es tan amigo de Rafael Moreno Valle Rosas, como lo fueron sus abuelos: el profesor Carlos Hank González (llevan mismos apellidos) y el general Rafael Moreno Valle.

 

Origen es destino. Herederos de la generación Baby Boomers del 2018.

 

El Grupo Atlacomulco en su vertiente financiera tiene proyecto en Puebla.

 

 

Hank González -hijo de Carlos Hank Rhon, quien también es amigo y aliado financiero de Rafael Moreno Valle Suárez, papá del gobernador- ha logrado obtener beneficios económicos de los proyectos de Puebla, vía su grupo Hermes.

 

Interacciones que pertenece a Grupo Hermes de Hank González, operó una línea de crédito del gobierno de Puebla por 3 mil 252 millones de pesos, durante el sexenio pasado.

 

Hermes manejó el fideicomiso bancario por 3 mil 800 millones de pesos a cambio del cobro del servicio de agua potable en Puebla por los próximos 30 años.

 

Hank respalda financieramente a la familia Gutiérrez Cortina, quienes crearon Aguas de México (Concesiones Integrales) para manejar la concesión del Soapap.

 

Este fideicomiso opera como un Proyecto de Prestación de Servicios con la novedad que el cliente de la empresa privada ya no será el gobierno, sino el usuario final.

 

El financiamiento se obtiene directamente de la cobranza del agua al usuario. La concesionaria cobra por 450 mil tomas de agua que utilizan 2 millones de habitaciones. Negocio redondo.

 

Adicionalmente al fideicomiso del Soapap, Hank González logró entrar al proyecto millonario de construcción del segundo piso de la autopista México-Puebla.

 

Y es que contó con el visto bueno del presidente Enrique Peña Nieto y el gobernador Rafael Moreno Valle para que OHL se encargara de la obra que costara más de 10 mil millones de pesos en una extensión de 13.5 kilómetros.

 

OHL encargó directamente los trabajos a la Constructora de Proyectos Viales de México, la cual llevaría en consorcio a La Peninsular, empresa del Grupo Hermes, de Hank.

 

Así le ha hecho OHL en otros proyectos carreteros y de transporte en el Estado de México. Su filial respaldada por Hank y el Grupo Atlacomulco.

 

Por si fuera poco, la relación personal entre su abuelo Carlos Hank con David Peñaloza (Tribasa) en diversos proyectos en el país se trasladó años después a Puebla.

 

En el mercado carretero para nadie es un secreto que Pinfra-Opervite, de David Peñaloza, ganadora de la concesión de la red de carreteras en Puebla por 2 mil 500 millones de pesos contó con la complicidad de Peninsular en la licitación y el respaldo en la colocación bursátil por la vía de Interacciones.

 

Otro negocio fue el Museo Internacional Barroco, cuya obra y manejo lo realiza el grupo de Hank González. Cada mes le pagan del erario 24 millones de pesos por el esquema PPS, cuando los ingresos cada 30 días del sitio ascienden a 250 mil pesos.

 

A Moreno Valle y Peña Nieto los une el Grupo Atlacomulco, grupo que por la vía de Banorte y Hermes controla las participaciones hipotecadas de más de la mitad de los estados y municipios de todo el país.

 

 

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