2018: Voto diferenciado y elección cerrada a tercios 

Por Rodolfo Rivera Pacheco

La elección del año entrante, cuando en todo el país se votará para cargos federales incluida la Presidencia de la República, y además en 9 Estados –Puebla incluido- elegiremos cargos locales (en todos Gobernador, en algunos legislativos y en Puebla absolutamente todo), tendrá como característica muy especial el que muchos electores diferenciarán su sufragio para cada cargo y todo indica que será una cerrada competencia en tercios entre las principales fuerzas políticas que son MORENA, la alianza del PRI y el hoy llamado Frente Ciudadano del PAN-PRD-MC.

En el BEAP hemos seguido midiendo posicionamiento y preferencias pre-electorales. En Puebla y varios Estados más. Y lo que estamos viendo es que las preferencias partidistas no son uniformes para todos los cargos y depende mucho de la persona que vaya como candidato, el elector decidirá su voto.

Vamos, muy probablemente haya muchas personas que voten por una determinado partido o candidato para la Presidencia de la República, pero por otro partido en la elección de Gobernador, y quizás hasta por otro en el caso de los cargos legislativos o Alcaldías. Todo dependerá de quiénes sean los candidatos y entonces el votante distinguirá su sufragio para cada cargo.

En el BEAP lo tenemos claro. Cuando preguntamos por quién votaría para Presidente de la República la misma persona nos puede responder por una determinada opción partidista, pero cuando hacemos la misma pregunta para Gobernador o Alcalde, ahí hay variaciones evidentes y nos mencionan a personajes que no son del partido por el que supuestamente sufragarán para la Presidencia.

Los candidatos serán clave para que una opción partidista gane o pierda un cargo. No importa de qué partido sea, pero el famoso dicho de que una opción fuerte gana “hasta lanzando a un burro” es una falacia total.

Veamos.

Para la Presidencia de la República hay algunas tendencias claras: Andrés Manuel López Obrador lidera todas las mediciones, es cierto. Pero también que es el único que es candidato abierto y seguro de su opción partidista. En los demás partidos o alianzas no hay abanderado aún. Creemos que cuando ya haya candidatos en todas y algún o algunos independientes, las preferencias se dividirán y se emparejará la contienda.

Cantar una victoria lopezobradorista desde ahora creo que es un grave error de los MORENOS, quienes ya se andan hasta repartiendo el Gabinete y dependencias federales. Del plato a la boca…

Pero bueno, suponiendo que una persona esté totalmente segura y vote por Andrés Manuel López Obrador para Presidente. Pero cuando le digan quién es el candidato de MORENA a la Gubernatura de Puebla… puede no interesarle votar por esa opción, porque sea un mal candidato, poco carismático, o bien al abanderado de otro partido lo conozca más y simpatice con sus posturas. Y cuando se le menciones quién es candidato a Diputado o Senador probablemente prefiera a quien conozca aunque no sea de MORENA. Y finalmente cuando sepa quién es el candidato a la Alcaldía en su Municipio, quizás prefiera a su amigo, conocido, quien lo ha apoyado… no sé, varios motivos y puede no ser el de MORENA. ¿Me explico?

¿Verdad que cambia la decisión dependiendo de los cargos y los personajes que vayan como candidatos? Usted haga el experimento con sus propias preferencias y crúcelas con diferentes candidatos. Seguro cambia en varios casos.

Ahora bien, en Puebla, con la conformación del Frente Ciudadano del PAN-PRD-MC, se piensa que sus candidatos arrasarán en todos los cargos, como ocurrió en 2010 o 2013 y 2016. Y yo les digo que NO necesariamente.

Es una opción fuerte y tendrá todo el apoyo y despliegue de recursos por parte del gobierno moreno-galista. Seguramente llevará a la esposa de Rafael Moreno Valle como candidata a Gobernador y seguramente la mayoría de políticos destacados y conocidos de ese grupo… pero eso no significa que tienen garantizada la victoria. Lo siento, pero no es así.

De entrada, el morenovallismo ya sufre de un buen desprestigio por los excesos y gastos de su líder en su afán obsesivo de ser candidato a la Presidencia. Pero además, el gobierno de Moreno Valle terminó desaprobado por la mayoría de poblanos y el actual de Antonio Gali también tiene calificaciones reprobatorias en escasos seis meses de gestión.

Súmele a lo anterior más desprestigio por la proliferación de huachicoleros en Puebla durante el morenovallismo, los nexos con capos huachicoleros como “El Cachetes” o “El Toñín” por parte de destacados morenovallistas y el mismo Rafael MorenoValle… aúne los escándalos por el espionaje comprobado del morenovallismo a medio mundo.

Y finalmente agregue a este cocktel el que la gente en su mayoría no ve bien que la esposa de Moreno quiera ser impuesta como candidata a la Gubernatura, porque lo considera un exceso de autoritarismo, nepotismo y afanes dinásticos.

No digo que Martha Erika Alonso esté condenada a perder… pero sí aseguro que le costará mucho trabajo ganar. Porque hay al menos tres variables que pesarán muchísimo contra su proyecto.

La primera es que si la candidata presidencial panista fuera Margarita Zavala, el morenovallismo quedará sumamente resentido con el PAN y no es poco probable que llegara a operar de manera soterrada por un candidato presidencial priísta (sobre todo si el candidato fuera José Antonio Meade o incluso Miguel Angel Osorio Chong, quienes son muy buenos amigos-socios de Rafael Moreno Valle). Lo mismo ocurriría si el candidato fuera Ricardo Anaya. El fuego amigo sería inevitable. Será complicado entonces la “operación morenovallista” pro-Martha Erika, pero anti Zavala o Anaya.

La segunda es que en esta elección no solo el PRI y aliados quieren recuperar el poder en Puebla, sino que ahora un tercero en discordia aparecerá en la boleta, que es MORENA. El PRI lanzando buenos candidatos y con apoyo total del presupuesto federal, y MORENA como mejor marca partidista hasta el momento… el morenovallismo no la tiene nada fácil para repetir en el gobierno del Estado.

La tercera es que Martha Erika Alonso de Moreno Valle jamás ha contendido a ningún cargo de elección popular. No es lo mismo tomar cursos, diplomados y maestrías de comunicación y cómo hacer campañas bonitas… a enfrentarse a auditorios, mítines, debates y ataques en campaña real, sufriendo el desprestigio y desgaste real de su grupo en el gobierno.

Entonces, volviendo al tema original… la próxima elección en nuestro Estado será una cerrada contienda entre tres opciones: MORENA, PRI y aliados y Frente Ciudadano. Quien gane lo hará por menos de cinco puntos porcentuales, lo que provocará pugnas postelectorales y cascadas de denuncias. Acuérdense.

Y quien vote por un candidato presidencial de una opción partidista, no necesariamente votará por la misma en el caso de los demás cargos.

¿Se entiende ahora la urgente necesidad de que los partidos o alianzas lancen a sus mejores candidatos, a los más conocidos, a los que tengan menos negativos y a los que puedan hacer mejores campañas?

En nuestras encuestas (BEAP), siempre hacemos algunos “careos” entre los distintos aspirantes a un mismo cargo. Y créanme… la gente cambia de preferencia dependiendo quién sea el candidato y por qué partido u opción vaya.

En otras palabras. No hemos visto nada aún de este proceso electoral. Las tendencias de hoy quizás no tengan nada que ver con las preferencias faltando poco para la elección.

Finalmente… faltan los enojados de cada partido que no les toque candidatura y entonces se vayan a destilar su rencor a otro instituto político de manera abierta o soterrada. En todos los partidos ocurrirá… pregúntenle a Ricardo Monreal. O a algún panista que no le toque candidatura aunque esté bien posicionado. O la tradición, algún priísta que no acepte que hay otros mejor que él como candidato en algún Municipio y entonces corra a los brazos del morenovallismo.

Sí, es nuestra democracia posmoderna… a la mexicana.

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