Puebla 2018: Maximato Vs. Cambio

Por Rodolfo Rivera Pacheco

Las elecciones que se verificarán en nuestro Estado en menos de 11 meses representan el enfrentamiento entre la entronización del Maximato morenovallista contra un cambio estructural y de partido en el Gobierno, en la mente del elector poblano.

Porque si todo se confirma como se vienen desarrollando los procesos internos del PAN, hay una enorme probabilidad de que Rafael Moreno Valle no sea candidato presidencial y entonces busque que su esposa sea la candidata blanquiazul y ganando, sea quien sustituya a Antonio Gali en el Gobierno del Estado.

Y todo indica que es el escenario más probable.

Que Martha Erika Alonso de Moreno Valle sea la candidata a Gobernador, no necesariamente que sea la próxima Gobernadora, aclaremos.

Efectivamente, Rafael Moreno Valle tiene como plan “A” a su esposa como sucesora de Gali, pero no tiene asegurado el triunfo en las elecciones, como la mayoría de morenovallistas pregona, más como deseo que como pronóstico electoral basado en datos y hechos.

En el BEAP no hemos parado de hacer mediciones demoscópicas de distintos alcances geográficos, y en todos los sondeos una clara mayoría (que  a veces supera el 60%) de poblanos rechaza la idea de que Moreno Valle pretenda heredarle el poder a su esposa.

A un sector mayoritario de gente, simplemente, no le agrada la idea de las esposas sucesoras. Aún cuando Martha Erika Alonso sea la mejor panista posicionada en las mismas encuestas, por el hecho de haber recorrido todos los municipios del Estado cuando fue Presidente del DIF y ahora por ser dirigente estatal de su partido.

Y si a eso sumamos el que en las mediciones serias, la gestión de Moreno Valle también terminó con mayor desaprobación social que aprobación –Gali también tiene ya calificaciones reprobatorias- entonces cobra sentido el título de esta columna: Las elecciones del 2018 serán un referéndum en el que los votantes tendrán que decidir entre el hecho de que el morenovallismo siga gobernando ahora con la esposa de Moreno Valle o bien cambiar de partido y grupo en el poder.

Así de simple.

Igual que cuando el mismo Rafael Moreno Valle sometía a la decisión de los poblanos el que siguiera gobernando Mario Marín y su grupo o bien que hubiera un cambio protagonizado por él.

Ahora la historia será exactamente al revés.

Desde luego, hay una mayoría de electores que desearían que el morenovallismo ya no continúe en el poder, pero esta mayoría se divide entre los que sufragarán a favor del PRI y los que lo harán a favor de MORENA. Así es como el ex Gobernador quiere que se escenifique la contienda electoral: Que la oposición al morenovallismo se divida y entonces su grupo o partido gane con un poco más de un tercio de los votantes. Es su apuesta.

Pero un escenario de “tercios” también le puede servir tanto a MORENA como al PRI en Puebla.

Si MORENA lanza a un buen candidato –que significaría que sus liderazgos dejaran de pelearse como borrachos por una botella vacía, que ni siquiera tienen- por supuesto que puede ganar la Gubernatura con poco más de un tercio de los votos.

Pero si el PRI lanza a un extraordinario candidato, al mejor posicionado en las encuestas, con una buena estrategia electoral de zonas en todo el Estado, y si no se diera el mentado “Frente Amplio” que uniría al PAN con el PRD, y encabezara la idea de sacar al morenovallismo del gobierno en un referéndum bien fundado… entonces el PRI también tiene posibilidad de ganar la elección para Gobernador el año entrante, con ese poco más de un tercio de los votos de los poblanos.

Y es que todo indica que en esta próxima elección de 2018, sí habrá altos porcentajes de votantes que distingan su sufragio dependiendo los cargos. Yo creo que habrá mucha gente que vote por un cierto candidato a Presidente de la República, pero por otro partido para Gobernador y otro para Senadores, Diputados (locales y federales) y Alcaldes.

Y si a todo lo anterior sumamos el que el PAN ya no tiene esas ventajas brutales sobre MORENA y el PRI (incluso hay zonas del Estado donde el PAN va abajo en las preferencias), faltando aún 11 meses para que se verifiquen las elecciones… entonces podemos afirmar que el morenovallismo NO tiene la victoria asegurada.

Lo sé, lo saben… lo sabemos.

Entonces…

¿Podrá Moreno Valle implantar un Maximato de su familia en Puebla?

¿El PAN aún es una marca ganadora-arrolladora en Puebla?

¿Se pondrán de acuerdo los MORENOS y lanzarán a un buen candidato o a un bulto que irremediablemente pierda la elección?

¿En el PRI ya se pondrían las pilas y ahora sí lanzarán a su mejor candidato y éste realizará una campaña combativa y de contraste contra el morenovallismo, o volverán a obedecer la línea presidencial y no tocarán al ex Gobernador… para irremediablemente también perder la elección?

En otras palabras, si en MORENA lanzan a un bulto y en el PRI renuncian a hacer una campaña combativa, entonces preparémonos para que en Puebla haya una dinastía reinante.

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