Maldito espionaje… menos en Puebla

Por Rodolfo Rivera Pacheco

            Toda la semana pasada el tema obligado de periodistas y políticos fue el maldito espionaje que realiza el gobierno federal a través de organismos oficiales y no oficiales, con tecnología de punta y con recursos del erario. Terrible persecución y presión a críticos y opositores al régimen. Perverso manejo de información que se filtra para desprestigiar o atacar.

            Horrible todo. Organizaciones internacionales se manifiestan contra la insana práctica de un gobierno que además amenaza con perseguir a los que denunciaron.

            Pero lo que no dice ningún periodista nacional de los “perseguidos” –destacando Carmen Aristegui y Rafael Loret de Mola- es que el tema no es nuevo, que en Puebla hace varios años se ha venido denunciando que el Gobierno estatal encabezado por Rafael Moreno Valle también compró equipó y software especializado en espionaje, se conocieron los montos, empresas y programas y hasta se filtraron conversaciones telefónicas o en whatsapp de políticos, periodistas, empresarios, opositores y hasta amigos del morenovallismo.

            Solo que aquí no pasó absolutamente nada.

            Es más, varios de los tremendos y furiosos periodistas poblanos que hoy gritan que el gobierno federal espía… han usado una y otra vez material que se obtuvo por espionaje ilegal –conversaciones telefónicas, por whatsapp, redes sociales hackeadas, textos de e-mail y un largo etcétera- que les ha sido proporcionado por miembros del morenovallismo, para atacar, denostar o ridiculizar a conveniencia a algún personaje.

            Vaya, en Puebla todo los gobiernos espían y los periodistas usan alegremente ese material. O sea pinche gobierno que espía, pero cuando me filtran material chingón producto de espionaje… bienvenido. Seamos serios.

            Pero volviendo al tema original, no veo que ninguno de los pobres e inocentes periodistas espiados (que han usado una y otra vez material de espionaje ilegal en sus noticieros, destacando Carmen Aristegui y Loret de Mola) hayan denunciado o gritado algo cuando se descubrió que el gobierno morenovallista en Puebla espiaba y había comprado equipo y servicios de espionaje (fueron puntuales los reportajes del periodista Fernando Maldonado, por ejemplo).

            Al contrario, cada vez que Moreno Valle ha ido a entrevistas con Loret de Mola, éste último jamás lo critica o hace preguntas incómodas, al contario, casi lo alaba. Y la muy combativa y valiente Carmen Aristegui tampoco ha criticado jamás a Moreno Valle e incluso cuando vino a dar una conferencia en el Tec. de Monterrey Campus Puebla en plena crisis de Chalchihuapan, calló vergonzosamente cualquier crítica al ex Gobernador y ante pregunta expresa sobre el tema del niño asesinado, no dio respuesta alguna.

            ¿Esos son los protomártires del periodismo nacional?

            Mamilas.

INSEGURIDAD EN PUEBLA… A TOPE. ¡SI NO PUEDEN, RENUNCIEN!

            Ahora sí, el asunto de la inseguridad –que yo he tratado aquí desde hace muchísimo tiempo, al analizar las quejas de la sociedad en las encuestas- ha rebasado absolutamente a los dos niveles de Gobierno en Puebla. Al estatal y al municipal.

            La brutal y totalmente descontrolada ola de delincuencia en Puebla es verdaderamente inédita. En serio, no recuerdo que hubiera tantos atracos y violencia desde que tengo memoria y eso es desde hace poco menos de cincuenta años.

            Los crímenes y asaltos de todo tipo y en todos lados tienen a la ciudadanía sumida en una psicosis que se está viendo reflejada en buscar justicia por propia mano y ya abundan los linchamientos en legítima defensa en cualquier colonia de Puebla capital o en  municipios del Estado.

            Mientras tanto, gobiernos estatal y municipal le echan la culpa a todo mundo, pero jamás reconocen su ineptitud, su abulia y su completa incapacidad para resolver el principal problema y queja de los poblanos.

            Los pretextos son excelentes: Según Gali y Banck hay rateros porque el nuevo sistema penal acusatorio los deja libres, que porque se vienen de otros Estados en “efecto cucaracha”, que hay robos a casas a habitación o a cuentahabientes porque los poblanos somos descuidados, que hay que prohibir venta de alcohol a medianoche aunque los delitos se cometen durante el día, que el huachicoleo es delito federal y pues ellos qué pueden hacer, que cuidemos mejor nuestros autos aunque en la calle 46 poniente se vendan todas las piezas robadas ante la complacencia de la policía, que los retenes eran maravillosos pero los poblanos somos malos…

            O sea todos tienen la culpa menos las policías estatal y municipal, sus jefes, Secretarias de Seguridad, Gobernador y Alcalde.

            No sean cínicos.

            Todos sabemos que la mayoría de cuerpos policíacos están coludidos con los delincuentes, que los jefes policíacos han sido sorprendidos protegiendo rateros o huachicoleros, que las patrullas jamás llegan a tiempo y ya están destartaladas, que los policías tienen que comprar sus uniformes y pagar por mejores turnos o cruceros para la extorsión, que las mafias de asaltantes tienen comprados muchas veces a los policías y éstos pasan moche a sus superiores… y un largo etcétera.

            Y obviamente, todo va a parar a la ineptitud, desconocimiento e incapacidad de la autoridad estatal y municipal.

Si Tony Gali y Luis Banck NO pueden con la inseguridad en Puebla… ¡que renuncien!, parafraseando a Alejandro Martí cuando reclamaba exactamente lo mismo al gobierno federal y sus áreas de “seguridad pública”.

            Bueno, ya nomás les quedan unos 15 meses de “gobierno”.

            Y contando.

            Pronto… qué piensan los poblanos de su autoridad y de la inseguridad.

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