agosto 23, 2017

¿Y qué viene para Puebla?

Por Rodolfo Rivera Pacheco

            Los resultados electorales del pasado 4 de junio modificaron notablemente los escenarios político-electorales en el país y sin lugar a dudas en Puebla.

            Las victorias “haiga sido como haiga sido” (frase acuñada por Felipe Calderón para justificar su apretado triunfo en 2006 y que ahora ya no les gusta a los panistas cuando se aplica a Coahuila y Estado de México) del PRI, le dan un soplo vital que si bien en absoluto no significa victorias seguras en 2018 –federal-estatales-, al menos le han dado un ánimo a sus dirigentes de que aún existe posibilidad de buenos o decorosos escenarios.

            Al menos eso vemos en los mensajes de sus liderazgos nacionales y estatales. Se habla nuevamente de que el grupo de Luis Videgaray es el que más influencia tendrá en la designación del candidato presidencial y por eso han crecido nuevamente los bonos del Secretario de Hacienda José Meade, quien no sería mal visto ni por panistas (ocupó secretarías de Estado con Calderón) ni por priístas peñistas y porque ha sabido llevar una vida sin excesos ni escándalos de corrupción ni nada que se le parezca. No lo perdamos de vista.

            Pero el mensaje importante es que el Presidente Peña retomó –apretadamente y haiga sido como haiga sido- el control de la sucesión y será él y su principal conseglieri Luis Videgaray, el que designe al candidato. Incluso no siendo Meade sino Narro quizás, Peña Nieto está expresando estos días al priísmo que él sigue mandando en su partido.

            Desde luego no todo será color de rosa. Políticos muy identificados con Manlio Fabio Beltrones amenazaron este fin de semana que pueden rebelarse si el peñismo sigue imponiendo los rumbos en su partido. Creo que no logran ni lograrán mucho. La verdad son puros cartuchos quemados. A los más destacados se les darán candidaturas federales o en sus Estados y olvidarán su inusitada beligerancia. Naturaleza tricolor.

            Pero en Puebla también hay evidentes consecuencias después de los resultados del 4 de junio. Veo a un PRI animadón. Seguro saben algo, pues sus principales liderazgos la semana pasada ya hablan de recuperar el Estado, de concretar alianzas hasta con el PANAL y así arrebatarle el Gobierno al morenovallismo.

            Lo anterior no sería nada extraordinario, de no ser porque el grupo que dirige y controla al PRI poblano… también es del grupo de Luis Videgaray y Pepe Meade. Y en Puebla también hay “rebeldes” que no pertenecen a ese grupo y que amenazan con críticas y rupturas –como Lastiri y compañía- pero que también serán tranquilizados en su momento con premios de consolación. Habrá para todos. Se disputa todo y hasta faltan candidatos (as).

            Pero la renovada animación de los priístas seguro se debe también a que tienen datos de que el panismo morenovallista ha estado bajando en preferencias en todo el Estado y que el ex Gobernador cada día suma más críticos y detractores por su absoluta ineficacia en el combate a la inseguridad en su gestión, pero también por sus excesos publicitarios en todo el país con su desenfrenada búsqueda de la candidatura panista a la presidencia.

            No. El PAN ya no “arrasa” en muchos sitios. Lo sé, lo saben, lo sabemos… Ha venido bajando y la gente se ha venido dando cuenta que el sexenio de Rafael Moreno Valle fue exactamente como todo lo que dijo que combatiría: Corrupción, obras mal planeadas y ejecutadas, gastos absurdos y excesivos, mentiras, pésimos funcionarios y un largo etcétera.

            Y la cereza de los excesos de Moreno Valle puede ser la imposición a toda costa de su esposa como candidata del PAN a la gubernatura. Efectivamente es la más conocida de todos los posibles candidatos azules y seguro también es la mejor posicionada… pero eso no quiere decir que “arrase” en una elección estatal y a la gente no le gusta mucho la idea de la herencia del poder, me lo dicen todos los días. Paradojas políticas: Martha Erika Alonso es la mejor candidata del PAN… pero también la más vulnerable.

Y bueno, los otros posibles son Luis Banck, Javier Lozano… y ya. Esos pierden hasta en sus colonias. Y a Lalo Rivera no le permitirán jamás ser candidato. Primero muerto (RMV).

            Entonces ¿se va entendiendo la nueva realidad después del 4 de junio? El PRI no está muerto. El PAN ya no arrasa (ya no tiene candidatos arrasadores, se acabaron con Rafael y Tony Gali). Las alianzas de ayer no serán las de mañana: PRD quién sabe con quién vaya o si vaya solo porque lancen a Mancera, Nueva Alianza todo indica que irá con el PRI y no con el PAN… y desde luego la otra variable fundamental se llama MORENA.

            Por supuesto, el problema de MORENA, paradójicamente, es su luz y su autor: Andrés Manuel López Obrador, quien ya dijo que no irá en alianza con nadie (vaya, sí con el PT, que no aporta nada) por su eterna soberbia y pleito con sus antiguos correligionarios del PRD.

            Si López Obrador entra en razón y acepta una alianza nacional con el PRD, olvídense de análisis, es el próximo Presidente de la República. Y muy probablemente arrastre a otros candidatos a Gobernadores, como en Puebla.

            Desde luego, tendrá que lanzar a un candidato bien posicionado, no a bultos como Abraham Quiroz o Delfina Gómez. Aún hay varios que aspiran y me dicen fuentes muy cercanas al propio tabasqueño, no hay nada decidido aún. Todo lo demás son cuentos y cuentas de la lechera de los propios precandidatos, que “filtran” que los demás “no les alcanza”, “que no están en el ánimo de Andrés Manuel”, que “no quiere a tal o a cual”.

            Falso. AMLO NO ha decidido y cualquiera –cualquiera- puede ser el candidato de MORENA al día de hoy, desde luego de los que se han mencionado y que están ya en la recta final: José Juan Espinosa, Luis Miguel Barbosa, Rodrigo Abdala, Alejandro Armenta y quizás –si él quisiera pero al parecer no- hasta Fernando Manzanilla Prieto.

Uno de los mencionados será el candidato de MORENA, no se hagan bolas. Pero los otros también tendrán candidaturas y posiciones. Para todos hay. Hay senadurías, diputaciones federales, Alcaldías y diputaciones locales. Todos esperarán que el dedito del Peje señale al agraciado. Punto. No hay otra forma en MORENA. Ahí el único que toma decisiones es aquel y nadie más.

Pero también todo dependerá del hecho de que MORENA vaya o no en alianza. López Obrador ya ha gritado que con el PRD no. Pero faltan varios meses para concretar alianzas legalmente y en política más pronto cae un hablador que un Peje. NO descartemos ningún escenario.

Entonces… ¿qué tenemos?

  1. Un PRI reanimado y con su dirigencia estatal en sintonía con el grupo que maneja el país y al PRI. Pueden lanzar a alguien de ese grupo y tendrá todo el apoyo de Presidencia de la República para sumar votos, que es lo que le interesa a Peña. ¿Quién? Hay que ver quién estuvo en los presídiums de los eventos del PRI la semana pasada. Quien tenga ojos que vea.
  2. Un PAN poblano a la espera de qué futuro tendrá su líder y mesías. Si Rafael Moreno Valle es candidato del PAN a la Presidencia (los resultados del 4 de junio también le sirvieron algo), evento no descartable, la candidata en Puebla NO sería su esposa, y entonces el ex Gobernador sería capaz hasta de aliarse soterradamente con el PRI para intercambiar canicas: Me apoyan para la presidencial y yo los dejo ganar Puebla… ¿absurdo? Ja. De absurdos están llenos los últimos años en Puebla.

Obvio si Rafael no es candidato a la presidencia, creo que se atrincherará en Puebla y hará hasta lo imposible para que su esposa gane la gubernatura… aunque quién sabe si lo logre. Recordemos que los panistas opositores al morenovallismo seguirán dando lata y algo le mermarán.

  1. Un MORENA con amplias posibilidades de ganar la Presidencia y Puebla, si favorece una gran alianza de izquierda. De lo contrario… no es segura su victoria. No imposible, pero no segura. El escenario Estado de México puede repetirse: Perder por dos o tres puntos porcentuales Presidencia y/o Gubernaturas. Eso YA PASO. En 2006 el Peje perdió por 0.42%. ¿Entenderá esta vez?
  2. Y… una sociedad que a ver si esta ocasión sí sale a votar. Participaciones de 50% o menos, darán la victoria a alguien que ganará con el 30%. Luego no nos quejemos.
  3. Y ya.

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