agosto 23, 2017

Traiciones

Por Jesús Manuel Hernández

Si el escenario ya venía descomponiéndose desde mediados del año pasado, si los incendios en el patio trasero del rancho no habían sido sofocados, si el cambio de poderes alentó a los inconformes a levantarse, si la presencia de Andrés Manuel López Obrador fue la gota que derramó el vaso; el affaire tuitero entre el presidente del PAN poblano y Fernando Manzanilla Prieto ha venido a confirmar lo que anda en boca de todos: Moreno Valle traicionó a Josefina Vázquez Mota y a su partido.

Ana Teresa Aranda vuelve a ser el centro del huracán, una estúpida venganza ordenada a Jesús Giles para expulsar a 73 panistas que la apoyaron, ha sido el punto de partida de la reaparición activa de Fernando Manzanilla quien cuestionó: “una duda, esto incluye tb a panistas que llevan años operando elecciones de otros partidos en varios edos del país?”, seguido de otro mensaje a J. Giles: “bueno, entonces comencemos a hablar de la operación de RMV y Eukid a favor de EPN en 2012. Interés colectivo o personal?”.

La última frase viene a comprobar lo que en otros espacios se ha discutido, en 2012 Rafael Moreno Valle traicionó a Josefina Vázquez Mota, no la apoyó, a cambio de ello pactó un respaldo sin precedentes de un gobierno panista a favor del candidato del PRI, Enrique Peña Nieto, con quien le unen viejas amistades políticas y comerciales.

¿Cómo fue el apoyo, en operación de cuadros, en acciones electorales, o en dinero?

Las dos primeras estarían en el escenario dominado por Eukid Castañón, el tercer rubro, el del dinero habría sido dirigido quizá desde la Secretaría de Finanzas.

¿Quién recibió los apoyos? Ahí está sin duda el punto fino del amarre.

Un conocido político poblano muy cercano al equipo de campaña de Peña Nieto en aquél entonces, tal vez pueda responder el cuestionario.

Uno de los colaboradores de ese importante poblano sirvió de enlace para recoger las maletas con el dinero que fue a parar al equipo de campaña de Peña y cuya discreción fue premiada después con una delegación.

Ambos funcionarios han privilegiado en lo oscurito su relación con el morenovallismo, han protegido las gestiones, han combatido desde dentro a los priístas inconformes con el servilismo y entreguismo de los diputados locales y federales.

Y curiosamente ambos se han formado para la sucesión de 2018.

¿Qué tal que fueran apareciendo los nombres y se aclarara entre otros asuntos la traición a Enrique Agüera y a Blanca Alcalá?

Al PRI y a Moreno Valle les están apareciendo las aftas de la traición.

O por lo menos así me lo parece.

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