El populismo de Rafa

Por: Jesús Manuel Hernández

Los últimos días los corrillos políticos han dedicado buena parte de su tiempo a especular de qué hablarían el presidente Peña Nieto y el gobernador de Puebla.

Especialista en generar “percepciones”, Rafael Moreno Valle ha soltado los borregos de la reunión a puerta cerrada, a solas, dicen, donde llegaría a valiosos acuerdos con el presidente.

¿Cierto o falso? Pues hay varias percepciones del otro lado.

En el supuesto de que tal reunión se haya dado, difícilmente el presidente habría pactado o acordado algo con miras a las sucesión gubernamental, menos a la presidencial. ¿O acaso Peña Nieto ve en Moreno Valle a la carta que le permita trascender en el futuro?

A lo más uno bien podría suponer que Rafael y Enrique hablaron de los abuelos, de las viejas amistades de familia, de las coincidencias en las relaciones comerciales, o sea de negocios, del Grupo Higa, de OHL, por mencionar algunas.

En el supuesto de que Peña haya decidido hablar de sucesión, poco le habrá dicho a Rafael, pues el Presidente, no está para comprometerse y menos, si como dicen, su candidato “in pectore” es Aurelio Nuño, recientemente balconeado en Puebla por aquello de las dudas.

Si Rafael hubiera salido victorioso de la presunta reunión privada, no hubiera tardado en dar muestras de los logros, cosa que no ha sucedido, más bien se le nota nuevamente preocupado por una cuestión que no tarda en aparecer: la percepción ciudadana de su trabajo no es como él piensa, los niveles de aceptación siguen a la baja.

Luego entonces de qué pudo hablar Rafael con Peña Nieto. Sólo de un tema central para su futuro: colaborar con el régimen en lo que sea necesario para que a él no le pase nada, no lo toquen en las campañas.

¿A cambio de qué la colaboración? Sin duda de ayudar al presidente a que Andrés Manuel López Obrador no llegue sano y salvo al 2018.

Y ahí está el tema central. Si es que hubo reunión con Peña no fue por que el presidente lo mandara a llamar, fue por que Rafael fue a ofrecerle sus servicios para servir en la estrategia de frenar a “El Peje”.

De lo contrario cómo se explica que de la noche a la mañana Rafael haya iniciado una estrategia abiertamente populista para condicionar el voto de los poblanos e intentar aumentar su calificación con miras al quinto informe.

Regalar uniformes, rebajar multas de vialidad, dejar entrar gratis a los museos, condonar multas en pagos de prediales, traer artistas premium a los eventos deportivos, y lo que se vaya ofreciendo en el camino.

Rafael intenta por todos los medios seguir siendo útil al Estado, comprar un poco más de futuro, continuar con los privilegios de gobernador cuando sea exgobernador.

No en balde una de las reformas votadas por los diputados locales fue el tema de garantizar el auxilio de los escoltas “ a los ex mandatarios, como si del Estado Mayor se tratara de un ex presiente del país.

Lo del Agusta es otro tema, no hay problema, el bueno de Roberto Moya tuvo la inteligencia de meter en letra chiquita en el contrato de compra del helicóptero una breve cláusula que le permitirá a Rafael tener el servicio de un aparato similar has 2018.

Esos son negocios, no los de los anteriores gobernadores.

O por lo menos así me lo parece.

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