Mientras regresabas

eros15

Diego me ha dicho que vuelve en unos días. Le gusta el misterio así que no ha precisado el día.

Me gusta visualizarme como una Geisha para él, así que me apresto a prepararme para su llegada.

El spa, los masajes, los faciales, la depilación, la exfoliación. Me preparo física y mentalmente para su llegada.

Pasan ocho días desde su anunciado regreso y no llega. No se ha vuelto a poner en contacto.

No sé qué hacer con tanta ansiedad. No lo busco porque no es mi estilo. Es viernes por la noche y decido salir.

eros15Me visto tal cual lo dicta mi ánimo. Tacones altos, falda corta de cuero negra y ceñida. Blusa con un tejido suelto y mangas amplias que yo misma hice. No llevo ropa interior.

Mi cabello rojo, corto y rizado luce alborotado. Así lo dejo.

Salgo a la calle. Sé que parezco una puta y me agrada la idea.

Entro a mi bar preferido, algunos conocidos dan voces al verme, se me acercan y me besan.  Me invitan a varias mesas pero elijo quedarme en la barra. Para cháchara de cualquier día no me visto así.

Hoy vengo buscando acción y sólo es cuestión de tiempo encontrarla.

Charly el de la barra me acerca un vermut rojo, mi bebida favorita.

– Va por la casa, preciosa – me dice guiñándome un ojo. Le agradezco con una sonrisa.

El asiento al lado mío se ocupa, me giro y descubro a un desconocido.

No es guapo pero me atrae. Recorro su rostro con la mirada, luego miro sus manos. No necesito investigar nada más.

– ¿Eres una puta o vienes buscando batalla? – Dijo sin preámbulo y sin quitar la mirada de mis tetas.

– Sí a tus dos preguntas – Contesté irguiéndome  – ¿Tienes los tamaños para levantarte a una de mi categoría o vas de gilipollas haciendo preguntas pendejas? –

– Tus preguntas no se responden con palabras sino con acciones, bonita. Si tienes el valor que aparentas te espero en la puerta de atrás- dijo aventando unos billetes en el mostrador y alejándose.

Seguí sentada saboreando mi vermut. Charly está recargado mirándome fijamente. Doy un último trago y me levanto. Le mando un beso a Charly haciendo un mohín con los labios.

La parte trasera del bar está muy oscura y sucia, como debe ser.

Descubro al desconocido entre las sombras, recargado contra la pared fumando un cigarrillo; cuando me ve acercarme le da una última calada y lo avienta lejos. Me toma por los hombros y susurra acercando sus labios a los míos pero sin tocarlos:

– Qué boca tan bonita mi chula, pero yo no beso a las putas en la boca, esos labios se hicieron para mamar – y me baja con fuerza obligándome a quedar en cuclillas…

Continuará…

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