Mi mejor amiga II

eros18

Hundí la cabeza entre las piernas de Laura, cerré los ojos y mi lengua sola encontró el camino. Sentí su pequeño clítoris tropezar con mi lengua y lo apresé entre mis labios hasta hacerlo mío, hasta crecerlo y dominarlo.

eros18Tan entretenida estaba en mi faena que me olvidé del todo de Hernando; éste me hizo volver a la realidad cuando sentí sus manos amasar mis tetas y su panza bambolear en mi espalda. Sabía que no era muy hábil. Las mejores amigas se cuentan todo.

El vino tiene un no sé qué que te vuelve generoso, así que solté mi presa y me volví lentamente hacia Hernando, y así arrodillada como estaba me hice de su pene. Pinche Laura, me había mentido, ese miembro tenía un buen tamaño, así que saqué la lengua y comencé a darle lametazos largos, abarcando toda su longitud. Comencé a meterlo a mi boca y aunque lo intenté no pude meterlo todo (¡Pinche Laura!) me detuve en el punto en el que comencé a sentir una arcada.

Cuando me sentí cómoda comencé rítmicamente a meterlo y sacarlo de la boca, ensalivándolo, disfrutándolo.

A pesar de tener los ojos cerrados sentí una sombra cerca. Los abrí y vi a Laura atestiguando la mamada que le daba a su marido, arrodillada a mi lado con una mirada de fascinación. Lo saqué de mi boca con la actitud del perro que se está comiendo el hueso del otro. Ella se sonrió y me besó en la boca. Se alejó lo suficiente para que viera su expresión, la cual claramente era de: “¿lo compartimos, mana?” Así que le cedí el puesto principal, lo metió en su boca mientras yo me dedicaba a los huevos… hummm… qué rico… mientras ella se lo mamaba yo le lamía los huevos por debajo, bebiendo un poco de los jugos de los dos.

Estiré la mano para jugar con el clítoris de Laura y ella hizo lo propio. ¿Suena muy romántico si digo que los ayes de los tres hicieron el coro increíble de una venida tumultuaria?

Los despedí con sonrisas y besándolos en la boca. La mirada de Hernando me resultó enigmática. Iba satisfecho pero se quedaba con las ganas de metérmela.

Laura iba plena, contenta, con la sonrisa pícara de quien ha cumplido un sueño largamente acariciado.

Cerré la puerta tras ellos y comencé a escribirle a mi novio un mensaje por whatsapp que comenzaba así… “No vas a creer lo que acaba de pasar… no, al contrario… sí lo vas a creer…”

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