Disney: Regresa parte de lo que te llevas

“El saqueo de los saberes colectivos

y del  Patrimonio Cultural y Natural de la Humanidad

envilece a quien lo realiza y empobrece a los pueblos”

Ante la presión ejercida por los cibernautas en las redes sociales y algunos medios de comunicación, recientemente Disney ha desistido de patentar la denominación “Día de Muertos”;  pretensión con motivo a una película que filmarán los estudios norteamericanos tomando como base la festividad de los mexicanos.

La acción que pretendían efectuar los estudios Disney fue reconocida por un portavoz ante CNN México y abarcaría cualquier actividad comercial relacionada con el “Día de Muertos” no obstante que en noviembre de 2003 la celebración del  Día de Muertos fue protegida y reconocida, tal y como la celebran las comunidades indígenas mexicanas, por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO)  en la lista del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad.

El Patrimonio Cultural de la Humanidad, como su nombre lo indica es de toda la humanidad, en particular pertenecen y son custodios los pueblos en los cuales se encuentran dichas manifestaciones. Es recurrente encontrar que el patrimonio cultural es con lo único que cuentan las comunidades, por ello aunque existen lagunas legales para la protección intelectual de las manifestaciones culturales sí están reconocidas por las Declaratorias de la UNESCO y organismos internacionales afines. La explotación comercial de empresas transnacionales de las manifestaciones culturales de los pueblos significa un empobrecimiento para las comunidades porque pudiendo tener beneficios de lo poco que cuentan no lo obtienen.

Por otra parte, conservar y proteger la diversidad biológica del planeta es una tarea que compete a todos, pero es tal el deterioro ambiental que sólo destinando grandes recursos financieros y emprendiendo acciones globales se pueden dar pasos firmes de conservación.

Es frecuente encontrar que los pueblos que habitan en parajes naturales, están sumidos en la pobreza por factores diversos y con lo único que cuentan es con la belleza de los entornos que les rodean. Explotar la belleza natural de los ecosistemas sin apoyar esfuerzos de conservación es empobrecer a las comunidades y representa ser cómplices en la desaparición de especies vegetales y animales.

A la luz del espíritu de las Declaratorias de la UNESCO y del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), Disney se ha comportado con avaricia y rapacidad, porque  ha tratado a las comunidades indígenas y especies animales en peligro de extinción en sentido contrario a los valores que pregona en sus filmes.

En 1994 Walt Disney Pictures estrenó El Rey León y en 2003 Tierra de Osos. La primera trata sobre un drama que tiene como actores principales a leones africanos (Panthera leo)  y la segunda a osos grizzly norteamericanos (Ursus arctos horribilis).

Según el sitio oficial de la organización Protección a los Grandes Primates (GAP) los leones africanos están en peligro de extinción. Víctimas del crecimiento urbano incontrolable, de la caza furtiva y de ineficientes programas gubernamentales, los leones africanos salvajes habrán desaparecido en el año 2020.

De acuerdo al sitio ecologista faunatura.com los osos grizzly han sido colocados por orden judicial desde 2009 en la lista de especies de peligro de extinción. La principal amenaza de los osos grizzly consiste en la creciente mancha urbana, los incendios forestales y la caza furtiva.

La primera película (posteriormente hubo dos más) de El Rey León recaudó en dólares  951.583.777 y sólo requirió un presupuesto para su filmación de 45 millones (Wikipedia); por otra parte Tierra de Osos, menos favorecida en la taquilla, recaudó en dos días en Estados Unidos  18.5 millones de dólares (mundoplus.tv).

¿No sería justo que Disney destinara una parte de sus ganancias a la conservación de los leones africanos y de los osos grizzly de Norteamérica?

En 1995 Walt Disney Pictures realizó una película animada titulada Pocahontas que versa en torno a hechos reales históricos (1607); el amor entre Pocahontas, hija del jefe indio Powhatan y el capitán inglés John Smith.  La película Pocahontas versa principalmente sobre dos valores: el amor y los prejuicios raciales.

Pocahontas, cuyo nombre verdadero fue Matoaka, perteneció a una tribu americana que habitó en lo que hoy es el estado de Virginia. Se calcula que en la actualidad quedan alrededor de 3,000 powhatan que viven en dos pequeñas reservas (Mattaponi y Pamunkey). La lengua powhatan se extinguió, se ha intentado reconstruirla, pero se cuentan con muy pocas fuentes escritas para lograrlo.

Según diversos sitios web, esto sin contar la secuela Pocahontas 2, ni los ingresos por souveniers, ni los derechos de retransmisión, ni de uso de marca, etc. Pocahontas representó un buen negocio porque los ingresos en taquilla representaron quince veces más comparados con el monto para la filmación.

¿No le parece amigo lector que una muestra de amor de la vida real hubiera sido que Disney destinara parte de sus ingresos por Pocahontas y Pocahontas 2 al rescate de la lengua powhatan y dignificación de dicha comunidad nativa?

Así como hemos venido analizando el caso de El Rey León, Tierra de Osos y Pocahontas podemos hacer lo mismo con otras producciones de Disney, como  Las Locuras del Emperador (2000) y el aprovechamiento de las leyendas incas y el nulo retorno de parte de apoyos a la crítica situación de pobreza extrema de algunas comunidades peruanas,  o Mulan (1998) y los pasajes dinásticos chinos y la falta de apoyo a programas para erradicar  la violencia machista de la cual es objeto cierto sector femenino de aquel país.

Podemos extraer varias conclusiones y líneas de investigación sobre el tema que venimos tratando;  sin embargo, es deseable que la aparente sensibilidad mostrada por Disney ante las justas protestas por el registro de la marca “Día de Muertos”, también se traduzcan en medidas congruentes del gigante fílmico ante las comunidades legítimamente propietarias de su historia y de su riqueza natural y destine parte de sus exorbitantes ganancias para proteger el patrimonio cultural y natural del cual se benefició.

Disney debería seguir el ejemplo de George Lucas, quien donó a diversas organizaciones no gubernamentales educativas 4,000 millones de dólares que recibió de aquéllos estudios por los derechos de Star Wars.

Disney: ¿Qué porcentaje de tus ganancias, con motivo de tu futura película sobre el Día de Muertos, destinarás para la conservación e investigación de este patrimonio cultural intangible de los mexicanos?

*(abelpr5@hotmail.com) poeta, comunicador y doctor en Educación Permanente.

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