La Navidad, tradición milenaria

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Las tradiciones y costumbres son una manera de hacer presente lo que ocurrió de recordar lo pasado, pero también nos da la oportunidad de transmitir ello de una generación a otra. En el caso de la Navidad, lo más importante es su significado interior.

La Cena De Nochebuena

Las familias en México, se suelen reunir en la noche del 24 de diciembre, víspera de la Navidad, y hacer una cena muy, muy abundante. Se trata de que sea una cena especial, distinta a la de todos los días, ya que se está celebrando el Nacimiento del Hijo de Dios.

tragon30Antes de la cena, la familia se reúne junto al Nacimiento y para realizar la ceremonia de arrullar y acostar al Niño Dios. Debemos vivir las tradiciones y costumbres navideñas con el significado interior y no sólo el exterior para preparar nuestro corazón para el nacimiento de Jesús.

La cena de nochebuena es uno de los ritos familiares más especiales e intimos que puedo recordar. Se trata de una gran cena donde los mejores manjares se ponen en la mesa.

Entradas, primeros, segundos, terceros platos, postres, todo un festín en una noche cuya tradición es reunir a toda o la mayor parte de la familia; “recuerdo que en casa, mis papás colocaban la mesa desde la mañana, y comenzábamos juntos a preparar los diversos platillos con las recetas heredadas por mas de cien años, tales como: el bacalao a la vizcaína, los riñones al jerez, los romeritos con tortitas de camarón y mole, los ayocotes, los pichones rellenos de arroz y pasas, el arroz blanco con pulpos en su tinta; después comenzaban a llegar los abuelos, tios, primos y demás invitados, y en ese momento, mi abuelo Agapito Solana, destapaba una botella de jerez y otra de rompope y nos daba a toda la chiquillada una copita para entrar en calor, mientras que los adultos platicaban y chocaban las copas llenas de vino o de cognac, recordando a quienes dejaron de existir y brindando por ellos, las mujeres  (mi mamá y mis tías) comenzaban a estirar la masa para buñuelos en sus rodillas, a freirlos y los iban colocando en una enorme palangana para que se escurrieran, mientras nosotros, a hurtadillas, nos robábamos unos cuantos buñuelos y polvorones de piñón, nuez, chocolate y cacahuate para repartirlos a los primos, corriamos por el patio, peleábamos por decidir a que jugaríamos en ese momento, si a las escondidas o al toro, o tal vez al burro castigado; los mas pequeños tomaban mis carritos y jugaban con ellos, y las niñas, las muñecas de mi hermana y se encerraban en su recamara para jugar a cocinar”.

Una vez lista la mesa, nos reuníamos a arrullar al niño Jesús, cantábamos y pedíamos posada, y después de acostarlo, corríamos a la mesa a sentarnos y a disfrutar de la cena, de todos los platillos que nos habían preparado, deseando terminar para comer más postres y después seguir jugando; que tiempos aquellos tan lejanos, pero tan frescos en mi memoria; y cómo olvidar los buñuelos de viento, de rodilla, con requesón; o los favoritos de mi papá remojados en un jarabe caliente de piloncillo, que siempre los acompañaba con un vaso de leche bien fría).

En fin, los alimentos de la cena navideña están cargados de simbolismo, de recuerdos, de nostalgia, como la nuez que alude a la esperanza o la granada al amor.

Sin embargo, si bien todas las tradiciones sufren ciertas modificaciones al paso del tiempo, como sucedió con el conejo y el cordero que han caído en desuso para estas fiestas, hay otras que permanecen, que forman parte de nuestra identidad y de nuestras cocinas, por lo que difícilmente tendrán cambios en el corto plazo.

La cocina mexicana reúne platillos tradicionales e ingredientes de la época prehispánica con componentes del mundo culinario moderno. Incluso hay quienes afirman que la cocina mexicana con sus recetas regionales es la más variada ó una de las más variadas del mundo entero.

En esta cena queremos que toda la familia esté contenta y también preparamos algún detalle preferido, un postre tradicional o un menú navideño para los pequeños de la casa, una cena pensada para ellos, que no se cansen entre plato y plato y que luego tengan tiempo de disfrutar de esta noche mágica sin enfadarse por que no les gustá la comida.

Entre España y México, hay coincidencia en algunos platos navideños que salen a la mesa en la Cena de Nochebuena.

Detrás de cualquier platillo se encuentra una historia que muestra cómo se ha ido transformando. Así por ejemplo los romeritos, elaborados con el tradicional mole que baña al quelite, en sus inicios se utilizaba el ahuautli -de atl que es agua y huautli que quiere decir alegría- para elaborar las tortas que los acompañan.

“El amaranto de agua, que es como hueva de chinche acuática que crece en la zona de Texcoco y que se conseguía en el mercado de San Juan, se preparaba en una tortita de huevo acompañando a los primeros romeritos; el camarón es mucho más reciente.”

Sin embargo, a pesar de que una gran variedad de platillos tienen un origen extranjero, la cocina mexicana les ha dado su propia personalidad. “El ponche tiene una cierta influencia inglesa; la palabra ponch significa té con pasitas y ron.

Pero nosotros somos más astutos, ya que le agregamos una gran cantidad de frutas de la época como tejocotes, lima, o guayaba, elaborando un caldo extraordinario.

ROMERITOS

Platillo típico de la cocina mexicana

Ingredientes:  1 kilo de romeritos

100 gramos de almendras

250 gramos de camarón seco

6 nopalitos

1 cucharadita de ajonjolí

4 chiles

1/2 kilo de papas (en algunas regiones del mundo hispanoparlante les dicen patatas)

1 pan seco

Aceite y sal al gusto

Preparación:

Primero hay que quitarles la tierra e impurezas a los romeritos, para evitarlo puedes comprarlos ya limpios, lo que tiene un costo un poquito mayor pero vale la pena, te ahorra tiempo. Luego hay que lavar los romeritos. Una vez limpios, se les quitan y tiran las varitas más grandes y se ponen a hervir en agua. También hervimos las papas hasta que estén blandas y las picamos en trocitos.

Mientras tanto se desvenan los chiles y se les quitan las semillas para que no sean excesivamente picantes. Se ponen a freir en aceite (que puede ser de maíz para seguir una línea tradicional de la cocina mexicana, pero para la receta también recomendamos el aceite de aguacate, muy sabroso, mexicano y nutritivo), junto con los nopales que hemos picado con anterioridad . Agregamos las almendras y el pan molido a la sartén. Así mismo tostamos el ajonjolí.

Ahora estamos listos para preparar la salsa que servirá de base para los romeritos. Para ello colocamos todos los ingredientes excepto los romeritos, los nopales, las papas y los camarones en la licuadora y los licuamos.

Ponemos la salsa molida a hervir hasta que obtenga una consistencia lo suficientemente espesa y agregamos los romeritos y los trocitos de papas y nopal.

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