La primera vez que estuve con una mujer

eros26

Nos metíamos al hotel todos los días.

Y ahí sin que nadie nos viera, dábamos rienda suelta a nuestra pasión de locos.

Hacer el amor con él, era lo mejor.

eros26Cada día era una sorpresa y yo disfrutaba mucho cada experiencia.

Una ocasión…llegó acompañado por una mujer. Cuando la vi, de inmediato pensé que era su hermana o alguna prima. No sentí celos porque los dos caminaban a cierta distancia y cuando me vio, corrió abrazarme y a besarme amorosamente como solía hacerlo.

Me la presentó y me dijo que era una amiga de la infancia. Por un momento me incomodó. Por qué la llevaba si esos momentos los ocupábamos para nosotros. Después cada quien se iba a su casa. Pero llenos de amor de cuerpos ardientes.

Solo me pidió que confiara en él. Y así lo hice.

Llegamos al hotel en el que solíamos acudir todos los días. Pero ahora iba ella.

A la entrada titubeé en entrar. Y me tomó del brazo para darme seguridad.

Pago nuestra habitación de siempre. 408 una suite con jacuzzi y espejo en el techo.

En el elevador me beso con pasión enfrente de ella. Mientras miraba algunos carteles de promoción del Hotel.

Al llegar a  la habitación nuevamente titubeé, pero en esta ocasión entró primero y la chica que lo acompañaba me empujó levemente para que yo entrara.

Cerró las cortinas, se quitó el saco y la corbata mientras ella llenaba el jacuzzi. Yo debí haber parecido una idiota. Viendo como ellos hacían su trabajo.

Tocaron la puerta y nos dejaron dos botellas con vasos. Una era de Champaña  y otra de tequila.

Cuando vi que su acompañante empezó a desvestirse, me fui hacia la puerta. Él corrió hacia mí y me besó apasionadamente. Poco a poco me fue quitando la ropa y me acarició dulcemente. Sentí su excitación y él también sintió la mía. Y me levantó entre sus brazos y me desnudó para meternos al jacuzzi. La mujer de tez morena, se metió con nosotros y comenzó a darme masaje.

Acercaba sus senos en mi espalda y con el jabón que se escurría me tallaba. La verdad es que comenzaba a gustarme. Mientras él me daba masaje en los pies y los llevaba a su boca. Yo estaba recargada en ella. Y sus manos comenzaron a bajar por mis senos. El movimiento era del cuello a mis senos y un poco más abajo.

Él  sonreía al darse  cuenta que yo,  comenzaba a disfrutar ese masaje. Una parte de mí, lo rechazaba, pero la otra quería que bajara ella más las manos jabonosas.

Y asì lo hizo. Con mucha experiencia me tomó de la cintura y masajeo mi clítoris. Mientras él  besaba mis pies y los llevaba a su boca, pasando su lengua entre mis dedos.

Por un momento de mi excitación recargué mi cabeza en el cuello de la chica y ella beso mi boca. En ese momento apretaba mis senos y redondeaba mis pezones enjabonados y erectos. Supo voltearme y ambos masajeaban mis nalgas. La excitación ya rebasaba mis fuerzas y sentí como los dos me metieron sus dedos, uno en el culo y el otro en mi vagina. No podía distinguir cuales eran de él. Menos lo podía hacer con ella. Pero me dejé y me encantó.

Ya con unos cuantos tragos de la champaña y totalmente empapados, nos fuimos a la cama y dimos rienda suelta al erotismo.

Algo que jamás, me hubiese imaginado.

Mientras su miembro entraba en mi boca, ella me chupaba mi clítoris y  me tallaba con sus manos, de manera excitante. Comenzaron a besarse en mi presencia. Traté de incorporarme pero él me lo impidió. Tomó mi cabeza y haló  de tal forma que me atraganté su polla.  Así que no opuse resistencia. Y terminé saboreando su sexo y el de ella.

Yo estaba en las manos de ellos. Y dejé que me pusieran en todas las posiciones.

Me recargué en el colchón con las manos y brazos extendidos mientras él, me abrió las nalgas y me lo dejaba ir hasta dentro. La chica se recostó en la cama y metió sus piernas entre mis brazos. Levantó su pelvis hasta ponerme su sexo perfectamente rasurado en mi boca Con sus manos, él dirigió mi cabeza hacia ella. Por primera vez tuve esa sensación en mi boca y en mi lengua. Por primera vez supe a lo que sabía nuestro sexo. Nuestros líquidos femeninos. Enredamos nuestras lenguas como enredamos nuestras piernas. Nos amamos en jadeos y calores.

No sé cuántos orgasmos bañaron el lugar. Tampoco sé cuantos sabores se mezclaron por nuestras bocas. La habitación sudaba euforia. El espejo del techo fue testigo de un amor erótico del trío.

Por momentos  olvidé mi nombre y lo que era.

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