Todo esta consumado: las lecciones

ALPIE

ALPIEUna vez que ha concluido el caso-escándalo político-jurídico más grande de la historia de nuestro Estado, hay algunas reflexiones que quedan, también para valorarse.
El Estado ya nunca volverá a ser el mismo después del affaire Cacho-Marín. Las instituciones políticas y jurídicas, los políticos, los partidos, los medios y la sociedad entera sufrieron una transformación trascendental. Y creo que todo es parte de una sana transición democrática y participativa que nos tocó en suerte vivir.
Las instituciones cambiaron, pues a partir de ahora se sabe que la Suprema Corte es la instancia máxima para resolver controversias trascendentes. Los Ministros son (y ya cada quien juzgue si eso es bueno o no) el verdadero poder en nuestro país. Es el poder de los Jueces máximos, quienes, por mayoría simple, pueden decidir cualquier cosa y ya no hay nadie que pueda rebatírselos. Punto.
La política, los partidos y los políticos también cambiaron. Ahora ya no hay unanimidades en la visión de las controversias. Cada quien tiene su propio juicio y su propia perspectiva de lo que acontece en nuestra sociedad en todos los ámbitos.
Los medios han cambiado. Cualquiera ya puede someter a un escrutinio legal las acciones de un gobernante. Éstos a su vez se cuidarán mucho ahora de no atropellar la libertad de expresión y actividad normal de los periodistas. Aunque se crea lo contrario, no creo que a ningún gobernante le guste lo que vivió Mario Marín los últimos dos años. De los errores se aprende mucho más que de los grandes aciertos (o al menos así debería de ser). Digo, ya ni hablar del cuidado que ahora cualquiera tendrá para no ventilar asuntos delicados por teléfono.
Pero por otro lado, también dentro del asunto mediático, queda claro que, por mucho que te ostentes como periodista, no puedes inventar o crear escenarios que te convengan para atacar a algún personaje público, por mucho que lo aborrezcas. Ahora más que nunca, los hombres y mujeres de los medios, deben sustentar con veracidad sus dichos.
Y si opinan sobre algo, que se reconozca como tal esa actitud frente a la realidad. Ni impunidad de políticos, pero tampoco impunidad de los medios. Aunque desde luego, la última palabra sobre un medio la tiene la propia opinión pública, con su preferencia o rechazo y sobre los políticos la confianza se traduce en votos.
La sociedad también está arribando a estadios de madurez ciudadana participativa. Todo mundo se enteró del escándalo. Todo mundo opinó sobre el tema. Todo mundo tomó partido. Los políticos (y también los medios) se deben dar cuenta de que a la sociedad ya no se le puede engañar tan fácilmente como antaño.
En fin. La verdad ya esperábamos con ansiedad el término del problema. Y sea como fuere el veredicto final, lo importante para nuestro Estado es que ahora sí todo mundo puede y debe dedicarse a cosas mucho más productivas, como por ejemplo, hacer que despegue económicamente y se resuelvan las urgentes necesidades en muchas zonas del mismo. De veras, estamos muy amolados en no pocos rubros.
Los poblanos ya estamos hartos de los conflictos y controversias de índole políticos. No lo digo yo. Lo dice toda la gente que responde nuestras encuestas, que, créame, ya son muchas decenas de miles en los últimos siete u ocho años.
¿Lo entenderán los políticos esta vez?
¿Habrán aprendido la lección todos los involucrados en el mentado caso?
¿Cambiarán para bien o para mal (soberbia)?
¿Usted qué opina?

jriverp@yahoo.com
www.beap.com.mx

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